Típico refrán del mes de Abril. Y además, o me refiero exactamente a las alergias.
No se si será innato en los chicos, que lo llevan en la sangre. Cómo si de un gen se tratase. El caso es, que son despistados por naturaleza. Lo sé, parece un poco «machista» decir algo así, y más en la época que vivimos que todo ésto hay que tratarlo con cuidado, para no generalizar, pero es que, por lo que veo a mi alrededor, es así. En serio.
Mi hijo mayor, se cree que el colegio es todavía una especie de «recreo» constante. Le encanta ir, y nunca se queja, pero no es consciente de que cada curso, debe de ser más responsable. Todavía no tiene demasiadas cargas, pero poco a poco, le van inculcando que hay que hacer deberes, que habrá controles de las diferentes materias, que hay tiempo para juegos, sí. Pero, ya hay más aprendizaje que entretenimiento.
Bueno, él tiene suficiente con lo que aprende en clase. Y cierto es, que nosotros lo vemos. Lo toma cómo «¿en serio tengo que estudiar?», porque en realidad se lo sabe. Imaginad cuánto machacan en clase lo que deben saber. Su tutora dice que es inteligente, y sobretodo en matemáticas interactúa mucho. Otra cosa es cuándo le toca inglés, música…etc.
Es en inglés, dónde su profesora, me ha comentado que le ve despistado. Que está en otro mundo, y que no se entera de lo que hay que hacer. De echo, parece que le ha puesto en una mesa aparte, mirando a la pared, para que esté atento. Al menos, parece que sólo es esa materia. Y, un poco pensando también me pregunto ¿será mi hijo, o será la profesora?. Pero ésto sería otro tema a debatir: el profesorado y sus valores.
En cuánto a sus amigos, bueno, pues, tiene un pequeño conflicto con su mejor amigo, pues son diferentes en cuánto a personalidad. Mi hijo es fiel a su amistad, pero el otro, le gusta interactuar con otros niños, y hacer nuevas amistades. Y aquí, es dónde está el conflicto. Hay otro niño en discordia. Pobre. Y mi hijo lo lleva fatal. Discuten con él porque se ha interpuesto entre su mejor amigo y él. Mi hijo no logra admitir a nuevos amigos en su grupo, y ésto le va a costar más de un disgusto. Pues se toma todo muy a la defensiva, y no entiende que puedan haber otros niños con los que compartir juegos similares.
Ha sido un mes de Abril difícil con altibajos.
En fin, por lo demás. Sigue afianzándose lo «casero» que es. Introvertido, con todo el mundo. De hecho, la anécdota del mes es…que se ha quedado sólo por vez primera. 15 minutos, los justos para ir a comprar a la tienda de al lado unas palomitas, y volver. Pero vamos, que se quedó más feliz que una perdiz. Por una parte, está bien, que te guste estar en casa. El lado negativo es, que si te quedas y te dejamos jugar a la wii, ó ver una pelicula, genial!!!!. Pero, si no, ¿mamá a qué jugamos?, Estoy aburrido…etc.
Sigue durmiendo con 4 peluches, y uno de ellos, lo tenemos que elegir nosotros, sino, empieza a lloriquear, y a dar vueltas cual peonza, sacándote de quicio, porque no entiendes el capricho ó manía de que nosotros tengamos que elegir peluche….y finalmente, lo haces. Luego, viene el día siguiente, tenemos todavía que llevar un peluche cada uno (incluyendo el pequeño, que cómo no, sigue las pautas de su hermano mayor) al colegio. De tal forma, que vamos hablando y haciendo una historia. A veces pienso, si es bueno para él, ir con un peluche al colegio, pues nadie de sus amigos va con juguetes, y menos con peluches. Así que, me plantee la mejor opción para todos.
Un día, empezaron a pelearse por ver quién llevaba qué peluche ( de los más de 50 que tienen). Me desesperaba, porque no había manera de entrarles en razón. Así, un día tras otro. Así que, el mes de mayo, comenzamos a no llevar ningún peluche. Me costó un berrinche, pero tras 3 días, todo se fue calmando. Ahora, tras finalizar el mes de mayo. Hemos afianzado una rutina. No llevar peluches de camino al colegio. Podemos jugar a veo veo, o simplemente hablar. Es mucho mejor, lo aseguro porque ya se había convertido en una «manía» más. Ya era, llevarlos sí o sí. Ni ibamos jugando ni hablando.
Otra manía. Ver la televisión siempre que tiene que desayunar, comer ó cenar. Incluso si está apagada, y pide un vaso de leche para merendar, la enciende, aunque sean 5 minutos. Me enfada ésto, pero luego tengo que recapacitar, porque cada cuál con sus manías, pero es muy pequeño para tener tantas.
Al baño va sólo. Y me refiero a que, cierra la puerta, luz apagada, y que nadie entre mientras está él. Lo veo lógico, pero vuelvo a insistir, es tan pequeño…
La comida. No sé cómo enseñarle a comer. No hace caso a mis recomendaciones, y se sienta muy regular en la silla. No para quieto. Se despereza constantemente. No mira para coger la comida del plato, de tal forma que en ocasiones, apenas coge nada para llevarse a la boca. Es muy lento. Pero, si intento corregirle cómo digo, se frustra y llora. El postre, tiene que ser en el sofá. Lo sé, culpa mía. Pero es tal la costumbre que tiene, que se aferra a ella, cómo si fuese a vida o muerte que tiene que ser así.
Por las noches, les leo un cuento, y es indiscutible. Si no lo hago, insisten e insisten.
En fin, frustración es la definición de la personalidad de mi hijo mayor.
Mi pequeño, va creciendo con energía y sus propias cabezonerías que propias o no de un niño de su edad, hay días que prefiero no haberme levantado de la cama.
Ha estado malito vomitando durante 3 días. Qué mal se pasa viéndoles tan mal y no poder hacer nada. Pero ya está recuperado por suerte, y sus «manías» siguen intactas.
Cogerle en brazos para bajar las escaleras de mi casa hasta la portería. Sí o sí, hay que hacerlo. ¿Culpa mía?, claro. Pero es eso, o escucharle llorar durante 20 minutos. De hecho me pasó el otro día. Salimos de casa, y empezó sin darse cuenta a bajar las escaleras. No dije nada. Salimos por la puerta en dirección al colegio a recoger a su hermano, y llegando recuerda que «NO LE HE BAJADO EN BRAZOS»!!!!!!. Bueno, pues comienza la burrera. Y, por mucho que le explico la situación, sigue y sigue llorando.
La verdad, éste mes me he centrado más en mi hijo mayor. Ha tenido más altibajos, ya sea por amigos, colegio…pero, es así.
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