Nuestro siguiente viaje fue del 27 al 30 de Abril. Tras venir de Humilladero, dejamos unos días de relax, y volvimos a la carga. A veces, más vale aprovechar el tiempo, que dejarlo escapar.

Teruel está de nuestra ciudad Alicante, a 3 horas, y no se hizo nada pesado el viaje. El pequeño se durmió un buen rato, y el mayor, con su consola, se lo pasa en grande sólo jugando. Eso sí, no faltan las preguntas ¿falta mucho?, ¿cuándo llegamos?…

Teruel cómo ciudad es pequeña y no muy bonita. Se recorre en una tarde. Pero es mi opinión. Pues hay que reconocer que tiene un patrimonio en cuánto a arte mudéjar con diversas torres, la Catedral, está el Mausoleo de los Amantes…y, la Escalinata de la entrada que lleva al casco antigüo, muy bonitqa. Pero he de reconocer, que a nosotros no nos impresiona demasiado éste tipo de visitas culturales, y vamos lo fácil. Si bien es cierto, que a los niños, hay que inculcarles los valores culturales de las ciudades. A mí, me gustan. Pero, a mi marido y a mis hijos, de momento no les interesa demasiado. Poco a poco.

Nos alojamos, imagino que cómo todas las familias que van a Dinópolis, en el Hotel Ciudad de Teruel. Está a las afueras, pero no más de 10 minutos en coche. Es un polígono industrial, pero no importa mucho, porque he de decir que el Hotel, me gustó bastante. Muy acondicionado para familias. Lo que, por supuesto llama la atención, es el spa para los niños. En las fotos, parece algo más, pero no. Tiene una pequeña piscina de bolas, y luego 3 toboganes, para tirarse a una piscina algo más grande. Tiene una sala de cine, dónde se proyectan películas infantiles y de adultos a diario. También una zona de juegos, con billar, futbolín, y algún que otro juguete. Las habitaciones son normales, no muy espaciosas, al poner supletoria, pues quedan a tamaño reducido, pero se puede estar.

zona de juegos del hotel

Tiene buffet, pero sólo cenamos una noche. No estuvo mal. Y otra noche, cenamos en el bar-cafetería, que si os digo la verdad, mucho mejor que el buffet. De hecho, aquí desayunábamos cada mañana, y muy bien todo.

Teníamos dos sesiones de spa. El primer día, de llegada. Comimos, y a las 17 bajamos. Los nenes súper emocionados. Pero, al entrar, mi marido cogió al pequeño, y no se le ocurre otra cosa, que tirarse por un tobogán, cayendo a la piscina, que por cierto, estaba más fría que caliente, y salpicándole entero. No os imagináis la burrera que pilló. Ya, no quiso tirarse por ningún tobogán. Ni jugar en la piscina grande ni en la pequeña. Sólo quería brazos.

Lo tomé muy mal. Me enfadé. Porque pensé, «me toca siempre a mí», y además, estaba algo nerviosa y cansada del viaje. No sé. Que lo pagué con el pequeño. Luego, mi marido, lo convenció para que se bañase en la piscina pequeña. Y jugando con las pelotas, logramos que se divirtiese, mientras nos turnamos para jugar con el mayor.

Dinópolis. Es un parque pequeño. No tiene grandes atracciones ni mucho menos. Son todas audiovisuales 3D ó 4D, y de teatro. Mi hijo mayor se lo pasó muy bien, ya que podía entrar a todas las atracciones. El pequeño, bueno, siguiendo su rutina, se echó una siesta, y luego jugó en los columpios que también hay. Está la zona de dinosaurios a escala real. Hay una atracción, que es una barca, dónde una voz en off, te va explicando el origen del mundo. Es al estilo la película Jurasic Park. Un coche te va llevando por el último minuto de la era de los dinosaurios. Es interesante y divertido. Nos subimos dos veces. Pasamos un buen día hasta las 19 horas. Una vez que ya lo has visitado, sí es verdad, que no invita a ir nuevamente. Pero, es un parque dinámico, y destinado a niños a partir de 6-7 años en adelante.

El último día, vimos Albarracín. ES un pequeño pueblo cerca de Teruel, que tenía ganas de visitar. Hay muchas rutas, y un castillo, pero hicimos tan sólo una ruta de unos 30 minutos que va bordeando un río, apta par los niños. Digamos que empiezas a la entrada del pueblo, y llegas a la otra punta, bordeándo el río. Ambos nenes fueron caminando, y se lo pasaron muy bien. El puebo de calles empinadas, nos gustó también mucho. Comimos además en una pizzería, y tenía muy bien pensado, un parque de juegos, que con una cámara los padres podíamos vigilar a los nenes, sin necesidad de estar continuamente yendo y viniendo.

Tras la comida, a eso de las 16h, volvimos al hotel. Los nenes estaban ya cansados. Tras llegar de Albarracín y descansar, volvimos a bajar al Spa y, ya fue algo más divertido. El pequeño, sabía dónde iba, y no se quiso mover de la piscina pequeña de bolas. Algo es algo. Lo pasamos mucho mejor.

Y así, termina nuestro viaje de 3 días a Teruel. Divertido, adaptado para que los niños se entretengan. Y con muchas más actividades que se pueden realizar y que visitar.