Mama furius. No, no es un apodo, no es un nip, tampoco soy luchadora de sumo…no, no estoy loca. Mamá furius me lo inventé un buen día jugando con mis hijos.
Conocéis la frase “únete al enemigo, o déjate vencer”, pues yo hace 10 años me uní a mi hijo mayor, y hace 6 a mi pequeño.
Resulta que tengo dos chicos maravillosos. Nunca antes de quedarme embarazada, ni cuándo lo estaba, y no sabía todavía el sexo del bebé, dije: “me gustaría que fuese niña” o “ojalá fuese otro niño”, cuándo me quedé embarazada del segundo. Además, siempre te dicen “si tienes una niña, cuándo seas mayor, cuidará de ti, las niñas son más “de” su madre” (sí, “de su madre”), ó la típica frase “ya que tienes un niño, pues mejor otro, y así se hacen compañía”.
Cuándo me dijeron que esperaba un niño, me puse muy contenta (si hubiesen dicho niña también), pensé en mi marido. Lo llamé nada más salir de la ecografía, “¿adivina?”, le dije. Con el segundo fue igual. Soy feliz con dos niños, pero es que hubiese sido feliz con dos niñas, niño y niña, niña y niño…vamos que, siempre he sentido muy fuerte dentro de mí la maternidad.
Mis hijos son “luchadores”…pero, en sentido figurado. Me refiero a que su juego preferido es: “¿jugamos a luchas mamá?”. Ya sea cuerpo a cuerpo (sin hacernos daño, utilizamos pistolas, espadas, cuchillos, escudos, etc ), o con los juguetes (personajes cómo superhéroes). Nos inventamos historias.
Cómo estoy perdida en temas de personajes, pues mientras están en el colegio, me dedico a investigar por internet videojuegos (por ejemplo, Smash Bross, Pokémon, Maincraft, etc). Me informo y escribo en un trozo de folio, sus poderes y mejores movimientos. Luego, intento memorizar, pero casi siempre acabo sacando mi “trocito de papel”, y utilizar los diferentes movimientos según mis hijos me vayan “atacando”.
Es mi hijo mayor, quién más imaginación desborda. Es increíble. Lo sé, es un niño, pero ya os digo yo, que el pequeño no tiene tanta, eso sí, los dos, tienen una memoria increíble.
Yo, cómo os digo, utilizo mi pequeño papel con frases, resaltandola de colores para poder utilizar mejor mis movimientos. Al vivir en un campo, utilizamos cada espacio, cómo escenario de lucha.
-“Cola férrea”- me grita el mayor.
.”Me defiendo con ¡bola de fuego!”, le digo
.”Ataque de espada láser”- me dice el pequeño
Y así, podemos estar un buen rato.
De tres a seis de la tarde, de lunes a jueves, estoy con ellos jugando. A las seis les dejo un rato la Tablet, y a las ocho, toca desconexión, juego libre, cena, un poco de televisión en familia y a dormir, no sin antes leerles un libro cada noche.
Mi rutina diaria, hace que mi cabeza también se despeje. Es duro, en ocasiones estoy cansada o triste por cuestiones que ahora no vienen al caso, pero siempre estoy ahí con ellos. A veces, he pensado que mamá furius, un día desaparecerá. Pero, mientras duren las luchas en la imaginación de mis hijos, mamá furius estará presente.

No se han encontrado comentarios