Muchos avances en cuánto a la forma de expresarse. De apenas decir cuatro palabras, a en poco menos de unos meses, lanzarse a hablar y no parar. Todavía es difícil comprenderle, porque no vocaliza. Pero lo entiende todo y se hace entender («omer»-comer; «chena»- cena; «omir»- dormir; «ambe»- hambre…

Le encanta jugar con su hermano. Se nota que ya puede comunicarse con él, y le gusta interactuar, reírse y tirarse por el suelo. Su hermano le dice que es un poco «mandón», porque a decir verdad, sólo quiere que haga lo que le hace gracia, si no, tiende a enfadarse y chillar.

Además, es cariñoso y cercano. Saluda a la familia, se acerca a darles un beso, se despides de ellos. A pesar de que, su hermano mayor, es totalmente diferente en ese sentido. No le gusta besar, baja la mirada o la gira cuándo le preguntan, apenas quiere interactuar con las personas, sean o no familia. Y, digo a pesar, porque a veces, hemos notado que si ve a su hermano mayor no saludar, él entiende que tampoco tiene que hacerlo. Y, siendo tan pequeño, es complicado hacérselo entender. Cada cuál, tiene su carácter, y eso, no se puede cambiar. Sí, mejorar.

La fase mamitis, sigue. Cada día más acentuada. Si algo no sale cómo quiere ó se enfada por algo o con alguno de nosotros…viene a mí, y dice «mamá asos – brazos», y bueno, a veces cedo, y otras no, depende de la circunstancia.

Dormir, el biberón, la comida, vertirlo, salir a la calle, todo YO. Tiene mucho genio, y hay veces que nos lleva a todos de cabeza.

Las siesta que todavía perdura es la de mediodía, intento que sea de 14-15h, mientras recojo a su hermano mayor del colegio. Cómo anécdota decir, que mientras mi peque dormía en el carro la siesta, yo aprovechaba y me llevaba algunos muñecos para jugar con su hermano mayor en algún parque cercano. Intentaba de ésta manera aprovechar el momento y dedicárselo al mayor.

LOGROS:

Sabe los colores, los números hasta el 10, los animales los reconoce y sus sonidos.

PAÑAL

Ésto merece una entrada aparte, sólo comentaré, que empezamos en julio de 2018 en unas vacaciones en el camping. No hubo éxito. Cuándo volvimos, intenté nuevamente quitarle el pañal, en casa. Pero, sin éxito. Lo dejé durante el verano, a pesar de qué dicen que es la mejor época. Pensé que no estaba preparado, su esfinter todavía no aguantaba. Así que, en Septiembre, aprovechando la vuelta al colegio de su hermano mayor, decidí, dedicarle la mañana, ya sin otros queaceres, a enseñarle a ir al baño. Orinal que él lo pueda coger, y sentarse cómodamente, y comenzar a controlar el pipí (la caca era otra historia) cada hora. Por supuesto, antes de salir a la calle, y ya definitivamente, sin pañal durante todo el día. Sólo por la noche.