TODO A TROCITOS

Antes de empezar el colegio, mi hijo, no probaba los bocadillos. Pensé que la nueva andadura escolar, y ver a otros niños comer, cambiaría. Pero no. Seguimos exactamente en el mismo punto del que partimos. No pega ni un mordisco a un bocadillo.

Ni premios ni castigos. Me dice la profesora que no hay manera de que le des un bocado a nada. Que lo quieres todo a trocitos pequeños, y a la boca.

NO HACE PIPÍ EN EL COLEGIO

El otro reto, que haga pipí en clase. Dice la profesora que es imposible, ni antes ni después del recreo. Aguanta hasta llegar a casa.

JORNADA PARTIDA

Es también del comienzo de las clases por la tarde. Sale a las 12 y vuelve a las 15. Le hemos apuntado a una extraescolar de inglés, y dos días a la semana, sale a las 17.30. Todavía necesita descansar, y suele dormirse un rato antes de comer. Y, tras comer, jugamos un rato. Pero, para no tener problemas para volver al colegio, así que, le pongo un reloj con alarma, y de ésta manera entiende que no le engaño, y que hay que volver a clase.

Resulta un poco duro el volver a clase a las 15, para recogerlo a las 16.30, a ellos incluso a veces les cuesta bastante.

NOS LLEVAMOS UN PELUCHE

En el colegio, te dicen que no lleven juguetes de casa. Eso es normal. Pero, nosotros lo llevamos hasta la puerta. Cada día, mi pequeño coge a un peluche y vamos por la calle cantando y jugando. De momento, no he tenido ningún problema para traérmelo en cuánto llegamos a la puerta. Lo entiendes perfectamente.

PEQUEÑOS DESPERTARES NOCTURNOS

Quiero pensar que es la nueva etapa que está iniciando lo que hace que duerma en ocasiones regular, y se esté despertando y preguntando «ya es de día, mamá?», porque lo paso mal. Pienso, «tiene que madrugar», y encima, por la noche, no quiere dormirse. Siempre quiere otro cuento. Así que, 3 meses después de empezar el colegio, hemos retrocedido un poco.

No obstante, creo, que el mayor reto al que mi hijo se va a enfrentar es a intentar no creer que los niños son malos. A hacer amigos, amigos de los buenos. A jugar con otros en el patio, y relacionarse sin pensar que le van a «atacar», pues mi visión acerca de su comportamiento es, que siempre está a la defensiva. No se relaja.