Nuestro pequeño se va a enfrentar a retos y pequeñas novedades a las que no está acostumbrado. Unas normas que seguir, un persona que le dice qué tiene que hacer en cada momento, y no somos las mamás. Compañeros de juegos a los que tiene que conocer. Son pequeños adultos, pues a ¿quién no le ha asustado el primer día de un trabajo nuevo ó si volvemos la vista hacia atrás, de la etapa de estudiante?…

El primer día de colegio de 10 a 12 horas: fuimos caminando al colegio, pues en 15 minutos estamos en la puerta. Le dejé en la puerta, con su bolsita del almuerzo. Le dio la mano a la profesora, y sin mirar atrás, se metió en clase.

Luego con el período de adaptación, a las 12 fui a recogerlo. La profesora me dijo que había llorado a ratos, cuándo se daba cuenta que estaba sólo sin su mamá. Dice que jugó a con los animales (cómo no, si son su pasión), y en el recreo, estuvo sentado en el suelo.

Segundo día de colegio, de 10 a 12. Se levanta diciendo que no quiere ir al colegio. Todo el camino hacia el colegio, va enfadado, pues ya sabe lo que es. Al llegar, ésta vez, sí se ha quedado llorando. Decía «quiero ir con mamá!.

Pobrecito, hoy sí me he ido un poco triste, pero luego ha la salida, estaba muy contento. Me dice «la nena (así le llama a su profesora) ha cantado».

Tercer día de colegio, de 10 a 12 horas: Más o menos, ha ido contento a clase. Le he ido diciendo las cosas buenas que tiene ir al colegio, y medio convencido, ha entrado en clase. Ha lloriqueado cuándo le he dado la bolsa del almuerzo, pero bien.

Vaya locura la hora de recogida. Todos los padres se agolpan a la puerta, cómo si sus hijos fuesen «las rebajas». No pasa nada por llegar el último, a tu hij@ nadie se lo va a llevar por equivocación, en ésto las profesoras, lo tienen muy bien organizado. Si no conocen a la persona que va a recogerlo, no dejan que el niño se vaya.

Cuarto día de colegio, de 10 a 12 horas: Me dice que quiere ir al colegio. Así que, lo visto rápido, y nos vamos. Hoy en la puerta, ha entrado serio, pero contento. Le he dado cómo siempre la bolsa del almuerzo, y se ha ido hacia dentro. Al salir, la profesora, me ha comentado que le cuesta mucho almorzar. Que se enfada en clase por todo. Ya veremos cómo sigue el proceso de adaptación. A la salida, hemos ido un rato al parque.

Quinto y Sexto día de colegio, de 10 a 12 horas: Muy bien. Ha ido contento, y cuándo ha salido me ha dicho que se lo ha pasado «súperbien».

Ya estamos en una nueva semana. Comenzamos nuevo horario, de 9 a 12.

Séptimo día de colegio: es lunes, comienzo de semana, y el domingo se durmió a las 23, demasiado tarde. A las 8 en pie, sin llamarlo. Lo visto, y me dice, «vamos mamá, al colegio». Ha ido muy contento. Y ha entrado con su bolsa a clase.

Tras una semana de adaptación, ya no lloran ni a la entrada ni a la salida de clase. Muchos niños, ni siquiera el primer día lloran. Otros cómo el mío sólo dos días. Luego ya, todo es rutina y rutina. Es increíble, cómo hacen caso a su profesora, se sientan a la espera de ser llamados, y es entonces, cuándo se van con sus padres ó abuelos.

Octavo día de colegio, de 9 a 12 horas.

1er CASTIGO.

¡Ya, tan pronto!???

Pues sí, hoy me dice su profesora que me espere un momento. Le pregunto a mi hijo: ¿ha pasado algo?- Sí, -me contesta- he pegado a un niño, y me señala al nene- en la cara.

La confirmación de su profesora no se hace esperar, y me cuenta que le ha castigado sentado en una silla, porque además le ha pegado dos veces. Querían, al parecer, los mismos juguetes, y mi hijo, le ha empujado y dado en la cara. En fin, cómo éstas supongo me encontraré con varias, porque mi hijo es así, tenga o no la «culpa», va a salir perdiendo, porque no se contiene, y su método de defensa es el empujón, o coger de la cara.

Tampoco hoy, ha querido almuerzo. Yogurt bebible, pues nada tampoco. Los almuerzos los lleva fatal me dice la profesora, bueno, y yo, lo veo, pues lo que no se comen, lo vuelven a meter en su bolsa para que tú sepas qué han comido.

Terminamos la adaptación, con un aprobado.