20 DE DICIEMBRE 2011.
A éstas horas 19,30h, HOY es 18 de diciembre 2012, quizá estaba paseando por el hospital, como me aconsejaron, para ver si las contracciones iban a más y me ponía de parto.
Era mi segunda noche, y mi segundo día con contracciones nocturnas, pero seguía con mis 2 cm y no había manera de que mi peque se encajara y diera señales de querer salir.
Durante el día, venían a ponerme el monitor para controlar el latido de mi bebé. Casi una hora, lo tenía puesto. Y éste control, lo realizaban unas 2-3 veces al día.
El resto del tiempo, lo pasaba descansando, hablando con mi chico, recibiendo alguna visita de rigor, padres y suegros, y alimentándome bien. Porque eso sí, queja de la comida, en verdad no tengo. De hecho, muchas veces, pensaba «pues, no se está nada mal aquí», parecía como un hotel, pensión completa, cuidados al bebé y a mí, y descanso. Bueno, el descanso fue a menos, pero en verdad, que me encantó la experiencia.
Esta noche, como todas las anteriores, mi chico la pasó sentado junto a mí, en las incómodas butacas de la habitación. Casualmente, nos quedamos sólos en la habitación. Dieron el alta a la chica que había dado a luz dos días antes que yo, y la verdad me vino genial, porque ésta noche, fue peor que la del lunes. Las contracciones fueron un poco más fuertes, pero no dilataba. Y me vino genial, estar los dos solos.
Lo pasé un poco mal, porque apenas pude dormir, ya que cada diez minutos, me daba un fuerte dolor adominal y tenía que levantarme y ponerme a caminar. Alrededor de las 23h, llamamos a la matrona de guardia porque las contracciones que mi chico estaba controlando, eran cada 6-7 minutos. Vino, me introdujo la mano, pero nada. Seguía con 2cm de dilatación.
La noche prometía ser larga. Recuerdo no estar cansada.
Es curioso, deseaba con todas mis fuerzas que mi bebé naciera, y que estuviese sano. Pero, cuando durante nueve meses, has tenido a un ser pequeño, dentro, respirando, alimentándose de ti, viviendo tu misma vida, y de vez en cuando diciendo «ehhh, que estoy aquí??»con sus pataditas, al llegar todo a su fin, piensas, «¿le podré dar todo aquello que se merece?»…¡Dentro de mi vientre, era todo tan fácil!
Mi chico dormía plácidamente, mientras yo, sólo pensaba en qué pasaría al día siguiente…
El proceso de provocación del parto, eran lunes y martes, con un parche de oxitocina (parecido a un tampón) que suponía iba a hacer que dilatase más rápidamente. Hoy, supuestamente, era el segundo día…
No logré dormir.
No estaba asustada.
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