Ya está en mis brazos.
Hoy, el segundo día de vida de mi pequeño.
Estoy en la cama, todavía con analgésicos puestos para el dolor, con el gotero, con la bolsa de orina colgando, con la vía de la epidural puesta en la espalda, pero con mi hijo en brazos.
Intento darle el pecho. Pero me duele. El brazo derecho no lo puedo ni mover. Así que, tan sólo puedo tenerlo recostado sobre mi brazo izquierdo. Intenta succionar mi pequeño, pero le cuesta. Se ha agarrado muy bien, pero me hará costras y me dolerá mucho el pecho.
A los 15 días, decidí dejar de darle el pecho, no le alimentaba. De hecho, el mismo día antes de salir del hospital, me dieron un pequeño biberón de 60ml para complementar la alimentación.
Había perdido mucho peso.
Más o menos me había dado cuenta, pero al no venir nadie a pesarlo ni a ver como iba mi hijo, no dí señales de alarma.
La primera noche, los bebés nacen con unas reservas. Es por éste motivo, que apenas reclaman alimento. Mi hijo, estuvo durmiendo casi todo el día.
Al día siguiente, por la noche, sí la pasé despierta con mi hijo en brazos, intentando que se durmiera tras alimentarlo. Pero no había manera. No le dí importancia, puesto que la subida de leche, no me había dado. Era el calostro, que dicen también le alimenta. Pero, no fue así.
Me pasaba día y noche con mi hijo al pecho. Pensando, que apenas sacaba leche, pero que sí le alimentaba, la poca que sacaba. No fue así.
En verdad, me dieron el alta, con la condición de volver al día siguiente, para una revisión.
Era Nochebuena. La verdad, es que lloré mucho.
Estaba feliz por la llegada de mi pequeño, pero al mismo tiempo, tras la noticia de que había perdido peso, que mi leche no le alimentaba, y que era la primera vez que iba a pasar la Nochebuena en mi casa, y no con mis padres y hermana. Lo pasé realmente mal. Fui todo el camino a casa, desde le hospital, llora que te llora…
Son tantos sentimientos encontrados los que se te pasan por la cabeza…
Pero, ahí estabamos: mi bebé, su papá y yo…su mamá.
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