(FLASHES)
Acabo de hacer una encuesta en la revista Mi Bebé (a la que me suscribí para que me enviaran gratuitamente durante 6 meses la revista), que me ha dejado perpleja. Pero, no perpleja de alucinada. No. Perpleja de «¿y se creen que ésto es interesante?».

Lo más gracioso es que me he puesto a hacer dicha encuesta.

El título ¿Qué sabes de las náuseas en el embarazo?

¿Qué que sé?…pues sé, que lo pasé fatal. Sé que sobre la tercera semana (y, no a partir de la sexta como pone en dicha encuesta), comencé a sentirme fatal. Todo me daba arcadas, no tenía hambre, y si comía algo era con desgana. Empecé a estar casi desde primera hora de la mañana, hasta la hora de acostarme, hecha polvo con náuseas.

La sensación era de un continuo malestar, que al llegar las ocho de la noche, empeoraba. A ésta hora, comenzaban las arcadas. Y, al final acababa arrodillada ante el WC, pero, (siento ser tan escatológica) no tiraba comida, si no más bien era como bilis. Me daban tantas arcadas y tan fuertes, que acababa hecha polvo. Desidratada no llegué a estar, ni nada, porque ya digo, que no vomitaba lo que comía.—-> por cierto, para la deshidratación, dicha encuesta recomienda «beber agua con frecuencia para reponer la pérdida de líquidos» (por si a éstas alturas no se sabía).

Tan desesperada estuve, que aunque me daba miedo, empecé a leer en internet, en chats, etc, que muchas embarazadas con el mismo problema (somos muchas), empezaban a tomar pastillas, para aplacar un poco dichos vómitos. No sabía que hacer, me daba miedo. Durante el embarazo ya se sabe que cualquier medicación que no sea totalmente fiable puede dañar al feto, y por nada del mundo es lo que queremos.

En dicho cuestionario dice: las puedes combatir tomando algunas precauciones, comer poco y a menudo, comer alguna galleta salada en ayunas, frutos secos, jengibre, vitamina B6…lo probé todo, y, lo de llevar ropa holgada que te dice la matrona, «cae de cajón», ¡estamos embarazadas!.

No obstante, fui a mi médico de cabecera y me recetó las pastillas, «benditas pastillas». Empecé a tomarlas como decía, una por la mañana otra por la noche. Al principio, no me hacía nada. Seguía fatal. Luego, el tocólogo, me recomendó tomar dos por la noche, y una por la mañana. Fenomenal. Al menos, durante el día, al cabo de unas semanas, me empezó a hacer efecto, y empecé a sentirme mejor. Podía ir a trabajar, sin tener que salir cada dos por tres al baño, y llevar todo el día la cara más blanca que la pared. Por la noche, seguía empeorando, siempre a partir de las 17 horas, y fatal sobre las 20 horas. Entonces iba al WC, me daban las arcadas «de la muerte», y luego tras vomitar bilis, y algo de comida, podía cenar, y me acostaba hecha polvo.

A los cinco meses, todavía tomando las pastillas por miedo a que todo volviera a comenzar, decidí dejarlas poco a poco. Ya sólo decidí tomar las dos pastillas de la noche, y luego pasé a tomar una sóla. Ví que iba mejorando. Al final, las dejé un día, y ví pasar una semana, otra, otra más, y estaba fenomenal. Mira por dónde, la pregunta 10 del custionario es la única que coincide con mi experiencia: ¿cómo y cuándo tiende a desaparecer el transtorno?. De forma espontánea entre el cuarto y quinto mes de embarazo.
…¡las náuseas del embarazo!…bueno, es una anécdota más que contar.