Parece que fue ayer cuando…
Así comenzaría éste pequeño escrito porque, realmente parece que fue ayer cuando mi bebé que tiene 9 meses ya, no sabía como ponerse el chupete, y ahora no sólo sabe cómo reclamarlo para que se lo dé, sino también ponérselo, y es más, ponérselo correctamente si se lo coloca al revés (cómo se sabe el chupete tiene la forma argonómica de nuestro pecho).
Así dicho, parece una tontería, pero realmente, es gracioso que hace unos meses, no sabía ponérselo, y ni sabía dónde quedaba su boca, y ahora, lo coge y se lo coloca en la boca como si nada, y juega con él si quiere.
Para mí, es un reto conseguido para reforzar su autoconfianza. Cuando lo hacía al principio, le aplaudía y le decía «muy bien»…de hecho, se lo digo cada vez que consigue realizar algo por sí mismo, sin ayuda.
Otro gran reto que estamos intentando conseguir, es el de que coga él sólo el biberón.
Hasta ahora, le sujetábamos el biberón, y si intentábamos que lo sujetara él, nos empujaba con las manos, se ponía a llorar desconsolado, y pataleaba. Quería su biberón, y no entendía que estábamos haciendo mareándolo. Ésto lo hacíamos por las noches.
Hace un par de días, lo volví a intenar sentándolo en la trona. Por las mañanas. Está más tranquilo, y puedo enseñarle mejor. Así que, lo senté y, le recliné la trona. Le puse el biberón entre sus manitas, se las coloqué correctamente, y bueno, de momento hoy es el tercer día, y se lo bebe sin llorar reclamando que se lo cojamos nosotros. He de decir, que hoy en lugar de en la trona que es más recta, lo he acomodado reclinado en el sofá, y así se lo ha bebido mucho mejor, ya que él no tiene que mover sus manitas para inclinar el biberón cuando ya le queda poca leche.
En cuanto a gatear, ya es imparable. En casa noto que no gatea tanto, a no ser que corra detrás de su padre o mía. Pero, fuera en el parque o centros comerciales; en cualquier espacio diferente a mi casa, o en grandes espacios, se los recorre pero bien. Ayer, fuimos a un centro comercial, y lo bajé para montarlo en los cochecitos (de hecho, ayer fue su primera vez en un cochecito, bueno la segunda), y luego lo dejé en el suelo para que gateara un poco. Pues luego, no había quién lo cogiera en brazos. Sólo quería suelo.
El hecho de que gatee por el suelo no me preocupa, siempre y cuando yo o quién esté con mi hijo, lo vigile. Vigile que no coga nada del suelo, y se lo lleve a la boca. Luego, lavarle bien las manos, y ya está. Porque, como siempre, si nos ponemos en su lugar, pensar lo siguiente: «vamos sentados en el coche de camino al centro comercial; luego al cochecito, para pasear por las tiendas; hay que ir en el cochecito sentado, ya que de momento no sabemos andar; luego cuando mamá acaba de comprar, de nuevo al coche a sentarse de camino a casa…». Puf!!! ¡qué injusto!, ¿no?. Nuestro hijo pensará, «estoy cansado, quiero andar, estirar mis piernecitas»…y eso hago yo, me pongo en su lugar, y lo pongo a gatear para que se canse y luego al montarlo en el cochecito, note que necesita descansar.
Siempre intento ponerme en su lugar, porque no deja de ser un pequeño hombrecito.
Me enorgullece ver sus avances, y ver cómo se reta a sí mismo alcanzando nuevas metas.
Así son los bebés, un continuo aprendizaje.
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