Es así. Cada año, te «calientas» la cabeza por hacer felices a tus hijos. En mi caso, leo y releo artículos relacionados con la fiesta que a ellos les gustaría celebrar.

Mi hijo mayor, 10 años. Lleva desde los 5 celebrando su cumpleaños, con los mismos 4 amigos de siempre. Hasta hace un año, en parques de bolas, luego su fiesta de los 8, quiso que sus amigos viniesen a dormir a casa, vamos la «fiesta de pijamas» clásica, y fue un éxito. Se lo pasaron en grande, jugando a las consolas, con los juguetes, viendo pelis y comiendo palomitas, cenando juntos y desayunando juntos…

El cumpleaños de los 9, fue diferente. La pandemia que estábamos «sufriendo», hizo que dos de sus amigos no pudiesen venir, y sí, contamos con dos de ellos. Gracias también, a que nos pudimos comprar una pequeña casa de campo, y allí, al aire libre, pudieron venir, comimos juntos y pasaron el día jugando.

Éste año, también ha sido en el campo. Le pregunté qué le gustaría, y me respondió que «aquí mismo mamá, en el campo»…pero ese, «aquí mismo», no supe gestionarlo bien. Decidí que viniesen sus cuatro amigos a pasar el día. Desde las 11 de la mañana, hasta que sus padres quisieran venir a recogerles. Además, que sus padres son amigos, por lo que no había problema alguno en la tardanza.

Hizo mal tiempo, no obstante eso dio igual, porque son un «grupo muy friki» , y se pasaron el día jugando a consolas. Me daba igual, era su día, y sus amigos, y no quería dar órdenes. Además, vuelvo a repetir, que fuera hacía viento y llovía, y dentro era el mejor sitio para estar. Comieron juntos, merendaron, y bueno sus regalos. Ésta vez, bueno, al ser pocos amigos, pues lo típico de «pedir» 10 euros, que me parece demasiado, o 7 euros, pues les dije 5 euros. Claro, con 15 euros, poco se hace hoy en día, porque los juguetes son carísimos (he de decir que un amigo no pudo venir, y sólo fueron 3 y mi hijo). Así que, bueno le compré tres cosillas, que no «hacían mucho bulto», pero justificaban el precio. Quizá, fui tacaña, y podía haber puesto yo, algo más, y haberle echo creer que eran sus amigo. O decirles más dinero, pero no era justo, pues celebrarlo en mi casa, no es lo mismo que llevarles fuera a comer o merendar. Y que, son amigos. Debía ser justa.

Se lo pasaron bien, sí. PERO, hoy, tengo cierta tristeza.

Ayer, celebramos el cumpleaños de mi hijo pequeño. El 23 de febrero cumplió 6 años, y con la pandemia, había sido imposible celebrarlo. EL primer año, no tenía amigos «fijos» digamos, y además le costó muchísimo la adaptación al colegio. El segundo año, nos confinaron perimetralmente, y luego sólo podíamos juntarnos pocos. Así que, tampoco fue posible una celebración con amigos. Ni en parques de bolas, que estaban cerrados todavía, ni en el campo, porque no se permitía, y además, salíamos de una ola de contagios muy fuerte.

Así que, por fin, éste año sí. Le dije, ¿lo celebramos en casa?, y al principio, no quería, porque todos los demás amigos lo celebraban en parques de bolas…pero le dijimos, «tenemos columpios, pista de deportes varios, cama elástica, mucho espacio para correr y jugar…», y aceptó. Al final 9 niños. Cuatro hermanos, y los padres. Salió todo muy bien. Se lo pasaron en grande, y aunque todo era un poco «deprisa y corriendo» porque fue de 11 a 14 de la mañana, un almuerzo, los niños disfrutaron.

Tuvo muchos regalos, juguetes todos. Y mi hijo mayor me repetía «cuántos amigos, cuántos regalos, qué chulo adornado todo»…bueno, «es que son muchos niños», le dije. Lo entiende claro. Pero, sí es verdad, que al ser en mi casa, y encargarme de todo, leí artículos para hacer una fiesta Spiderman ó Marvel cómo se quiera llamar. Pequeña, pero con detalles.

No ´se, hice telas de araña, globos azules y rojos, mantel rojo con pegatinas de onomatopeyas clásicas de cómics, pancarta de spiderman, banderines azules, platos spiderman, servillestas spiderman, vasos azules…y tarta con foto de Marvel. En fin, luego pues, perritos calientes y hamburguesas, patatas, chuches, una piñata con regalos, bolsita de chuches hecha por mí…

Sí es verdad, que me lo he currado. Pero, no sé, es pequeño, y quería que su primera fiesta con amigos, fuese especial y divertida. Creo que a medias lo conseguí (se me olvidó los batidos de chocolate y zumos…ahora tengo para dos o tres meses….jajajaj!). Cuándo salió y vio la decoración, antes de que viniesen sus amigos, me dijo «Gracias»…me volví, porque no sabía si era a mí. «¿me dices a mí?…¿por qué hijo?», » por la decoración, gracias».

Me basta. No me lo esperaba.

Mi tristeza viene, porque es verdad, que a mi hijo mayor, sí le he decorado todos los años la casa, y en el campo. Me he pensado mucho los regalos, y lo que le gustaría hacer con sus amigos. Aún así, en mi interior, pienso que le he «fallado» en algo, no sé, pero que todos éstos años, no han sido cómo él quería o imaginaba. Quizá, deba preguntárselo. Ya es mayor, y seguro que entiende mi pregunta.

Todavía me quedan años de celebraciones. No ´sé si el pequeño cambiará de amigos o conservará los que está haciendo ahora, pues el año que viene pasa a primaria, y las clases son «mezcladas», conservará todos los amigos o sólo algunos, ya veremos. Cruzo dedos porque conserve los que tiene ahora.

Sólo me queda intentar que sean felices ése pequeño momento que ahora es crucial de celebración con amigos, familiares, de regalos, de sentirse protagonistas…de ser «mayores un año más». E intentar darles todo aquello que no tuve, y que no echo de menos a pesar de todo, porque jamás experimenté una celebración similar a la que ellos han tenido y tendrán.