Hace cómo 2 semanas que el mejor amigo de mi hijo no va al cole. El pobre tiene asma, y cada cambio de estación, o temperatura, un pequeño resfriado, o correr…le deriva en fatiga y su asma empeora. Es por eso, que o llaman a su mamá para que traiga ventolín, o se lo lleve a casa ya que un ataque de asma, se reproduce en tos, y puede durarle horas o incluso días. En lo que quiero hacer hincapié, es en el hecho de que, mi hijo antes era dependiente de éste amigo. Si él no venía, se sentía perdido. Ahora, durante éste curso, ya tercero de primaria, está intentando conocer a otros compañeros de su clase. Su carácter tímido e introvertido, con cierto punto de aspergen (no entiende ironías, no le gusta que se le acerquen demasiado, etc), hace que en ocasiones, los demás compañeros no quieran conocerle.

En Halloween, por ejemplo, hicieron una pequeña fiesta en clase. Tenían que llevar algún almuerzo relacionado con ésta fiesta. Cómo siempre, me involucré, y estuve mirando recetas dulces y saladas. Finalmente, tras preguntar a mi hijo que llevarían los demás, y darle opciones para llevar, decidimos hacer pizza, y decorarla con motivos horroríficos, tipo arañas, ó fantasmas. nos quedó muy chulas.

El caso es, que al salir de clase, bueno pues sobraron algunas, 4 ó 5 trozos. le pregunté que si habían gustado, y agachó la cabeza «bueno, he llorado un poco»- «¿por qué?- le pregunté. «Es que nadie cogía, y pensé que no les gustaba. Sólo comían de lo demás». Al parecer, Ruth su profesora, lo vió, y les animó a probarlas. Los niños son así, no sabían lo que era lo negro de encima!!!! (aceitunas negras), y no se atrevían a coger. Cuándo lo probaron, pues fue un «medio éxito». Al día siguiente, otra mamá me contó, que había llevado dos almuerzos, y que uno de ellos, ni lo habían probado!!. A su hijo, ni le importó, pero al mío éstas cosas, le afectan.

Sigue jugando en el patio con sus amigos de siempre, pero poco a poco, deja entrar en ése círculo a amigos de sus amigos. En éste caso, es un compañero de su misma clase, que poco a poco, ha ido haciéndose un hueco en el círculo de mi hijo. Cómo anécdota, antes en las excursiones del colegio de mi hijo, sólo había un compañero de viaje. Si no iba, pues la profesora elegía su acompañante, y casi siempre eran dos los que se quedaban sin pareja. Sí o sí, les tocaba juntos. Para mi hijo, el hecho de que le elijan pareja, nunca ha sido problema. Si su mejor amigo, quería ir con otro, él lo asumía, con mala cara, pero lo asumía. Nunca ha dicho de no ir a una excursión, porque no fuese su amigo. Le daba igual. Y ésto para mí, es un gran alivio, y estoy orgullosa de él.

Cierto día, me dijo «mamá, tengo dos nuevos amigos, Asier y Eloy. Sí, es que no me fiaba de Asier, pero es mejor amigo de Ismael, y entonces, soy su amigo». Le felicité. Aunque, al mismo tiempo pensé, que él debía escoger a sus amigos, no porque fuesen amigos de su colega. Pero, por otro lado, si así, logra abrirse a otros compañeros, y conocerlos, bravo por mi hijo. » No sé a quién escogerá Ismael para la excursión» me dijo luego. » Eso no te tiene que importar. Tú también puedes elegir libremente con quién ir».

Durante éste curso, también se está dando cuenta que hay que estudiar más. Su profesora explica en clase, y lo que no da tiempo ha hacer, lo manda para casa. No es excesivo, y cuándo hay exámenes lo que estudian, lo tienen bastante «machacado» del día a día en clase. No obstante, está aprendiendo poco a poco a anotarse en la agenda exámenes o deberes. Lo negativo es, que por sí mismo, no es capaz de darse cuenta que debe ser responsable en cuánto a si tiene un exámen, coger libro y libreta para estudiar en casa. Ó, si tiene deberes, anotarlo en la agenda al igual que fechas de exámenes.

En relación a ésto, lloriquea mucho cuándo le digo que tiene que hacer deberes. Es decir, él anota en la agenda, coge los libros, pero luego en casa, es cómo si no tuviese que hacer nada. En general, a toda la clase, les está costando mucho, salir de la zona de confort, que tenían en segundo de primaria.

En casa por otro lado, sigue un tanto neurótico, y se excede en situaciones que a penas tienen importancia, sobretodo con su hermano. Es entendible cuándo éste, al ser más pequeño, intenta imponerse «quiero jugar a ésto o lo otro», quiere elegir los dibujos siempre, en la consola, ocurre lo mismo, siempre elige él primero, y claro, hay veces que se llega a un límite. Éste límite, le llega a centrar toda su ira, en la parte superior de su cuerpo…concretamente los brazos y manos, que según él «no puedo controlar», y acaban por dar en cara o cuerpo a su pequeño hermano llorón.

Intento muchas veces hablar con él, explicarle situaciones que se escapan de sus control, y tratar de que las vea cómo algo positivo. Pero creo, que hay veces que hablo con una pared. » Sí te escucho mamá»- me dice. Pero, yo sé que de unas 5 frases, se ha quedado con una y media. Debería bastarme para pensar que cuándo sea mayor, tenga 20 años, recuerde al menos que su madre le aconsejaba en ciertas actitudes.

Me gustaría pensar, que va a recordar nuestras conversaciones al salir de clase. Que siempre he tratado de no agobiarle, a pesar de mis continuos «reproches-consejos». Que recuerde nuestras tardes de juegos tras las comidas. Que no se olvide de lo mucho que nos hemos reído jugando juntos. De las múltiples historias que hemos creado a lo largo de cuatro años jugando a los peluches. Me gustaría pensar que se quedará con algún consejo que le he dado para intentar que olvidase sus penas.