El nacimiento de un hermano siempre es un poco complicado para la familia. Debes tratar de que el hermano mayor no se sienta desplazado, celoso, sino, involucrarlo en las tareas cotidianas del cuidado del bebé. Según la edad por supuesto, pues el mío tiene 4 años, y le digo de traerme un pañal, de que esté presente cuándo le bañamos y juegue con él. Si lo tengo en brazos, tratar de que esté cerca y hablarle.

Mi hijo se acerca a su hermano y le acaricia. Le dice «¿dónde está mamá?»…le acerca juguetes…etc. Le digo, «quédate al lado de tu hermano que mamá tiene que ir un momento a coger algo», y se queda sin rechistar.

He comprobado que además la familia, cuándo los dos están juntos, primero se dirige a mi hijo mayor, y luego al pequeño, de tal manera, que nunca se siente incómodo.

Si he notado que a veces, cierto comportamiento ha cambiado. Se ha vuelto algo más exigente, quizá porque la atención hacia él, ya no es tan rápida. Sigue sin querer apenas jugar sólo, por lo que intento dedicarle ciertas horas en las que el pequeño duerme, para jugar con él. Me dice «pesá» cuándo le digo que se vista o recoja sus juguetes, y antes no lo había hecho nunca. Le cuesta mucho vestirse por las mañanas para ir al colegio, sin embargo al colegio va contento.

hay ocasiones en las que no sé cómo afrontar la educación de dos niños. Me cuestiono cada día si lo estaré haciendo bien. Me compensa sin embargo, ver que mi hijo a pesar de sus contestaciones o su ocasional «rebeldía», es muy noble, pues a pesar de su cabezonería, dialoga y entiende los castigos.

En relación a su hermano, parece que cada día qué pasa lo intenta entretener más, y entenderle. Me sorprenden a veces ciertas reacciones. En una ocasión, su hermano estaba llorando. Mi hijo mayor se acercó y le comenzó a cantar una canción que sabía le iba a tranquilizar, «espera mamá que estoy calmando a mi hermano».