pulgar arriba

¡¡¡¡ Segundo reto conseguido !!!!, hoy en clase ha pedido pipí.

Menuda fiesta!…la seño, me ha dicho que lo ha pedido él. Un poco antes de salir de clase. Antes se podía aguantar cuatro horas, y hasta cinco sin hacerse pipí encima, y sin pedirlo. Hoy, lo ha hecho en clase.

Unas gotitas se le han escapado, pero al menos ya sabe que en clase se puede pedir.

Lo malo es, que en casa no lo conseguimos. La lucha diaria es constante. Hemos vuelto al panel de premios y castigos de caritas sonrientes, y al premio final si conseguimos que pida pipí o popó.

Es realmente agotador. Cada día, tenemos que llevarle al baño. Cada día estar pendientes de la hora en la que ha hecho sus necesidades para que vuelva a hacerlas. Se quiere quitar los pantalones y calzoncillos, o, simplemente, se niega a sentarse y me arma un gran follón.

¿Solución?, una gran paciencia que reconozco que en ocasiones me falla.

No puedo más a veces. Es un poco frustrante, porque ni con palabras bonitas, ni con canciones logramos que se siente o que pida ir al baño.

Llevamos además dos semanas, que día sí o día no, se hace en la cama. He pensado en comprarle pañales de tipo calzoncillo porque si tiene que ser así, al menos durante un par de años más, porqué no hacerlo. Hay niños que mojan la cama hasta pasados los ocho años. Con mi hijo, conseguimos que la primera semana sin pañales de noche, no mojara la cama ni un sólo día. Ahora, después de un mes, volvemos hacia detrás…

Es así, los niños son un cúmulo de sorpresas y hay que estar continuamente pensando el cómo meterse en su cabecita, y adivinar lo que se les pasa a diario.

Agota como ya he dicho, pero si un día hay gritos o azotes en el culo, al cabo de un rato hay besos y palabras de aliento y cariño.

Seguiré pensando en cómo actuar cada día. Seguiré con pies firmes, al pie de campo de batalla…

untitled

Pipí, popó…Con ésta canción, quizá se vayan animando.