Hoy he dejado como cada mañana a mi Peque en el cole, y he decidido dar un pequeño paseo. Pero, no ha sido lo mismo.
Mi hijo, lleva ya tres semanas de colegio, y lo lleva fenomenal. Al verlo tan feliz y tan animado, tan lleno de energía, sin llorar, me voy tan tranquila a casa, que apenas he tenido tiempo de sentir esa tristeza de la que hablan todas las madres ó psicólogos. Esa nostalgia que se siente, al romper por primera vez, ese «lazo» de unión que has tenido con tu hijo desde el primer día que nació.
Paseando hoy, he sentido que ese «lazo», esa unión desde hace dos años y medio, se ha roto. Un poquito, pero se ha resquebrajado. Lo he sentido, al pasar por aquellos lugares por dónde pasaba con mi hijo, cuando era un bebé que apenas andaba. Daba con él, largos paseos en carricoche. Me recorría cada calle de mi pueblo, cada parque. Cada día, realizaba un recorrido diferente, y me iba por una calle o por otro, en función del calor o frío que hiciese ése día. He salido con lluvia y frío. Con Calor y con Nubes…Y, siempre acompañada de mi pequeño.
Por eso hoy, primer día que he decidido pasear SOLA, no podía dejar de mirar a mi alrededor. No empujaba ningún carricoche con bebé, no caminaba de la mano de ningún niño…No estaba mi acompañante durante éstos dos años…Mi pequeño, ha tomado ya un rumbo, el de crecer y ser feliz. El de descubrir nuevos mundos…lejos de Mamá.
Seguro que en breve se me pasará la añoranza de no tenerle a mi lado. Pero, ahora, permitirme sentirme triste, de haber dejado mi paseo.

No se han encontrado comentarios