«Te quiero mucho máma»…
Con éstas palabras, mi hijo me daba las buenas noches.
Simplemente, me lo dijo.
Quizá todavía no sepa lo que significa. Quizá me lo haya dicho, porque cada noche al despedirme con un beso, se lo digo: «mamá, te quiere mucho»…
No me importa la razón, lo único importante es que son las sinceras palabras de un bebé de dos años y medio.
Somos sus heroinas. Sus guardaespaldas. Su remanso de paz cuando están alterados o tristes. Somos su cobijo en épocas de tempestades.
Sienten protección a nuestro lado. Así que, tal y cómo hacen los héroes en acción, cada mañana, nos vestimos con nuestra mejor máscara y salimos al rescate de nuestro hijo.
Será por éstas y muchas otras razones, por las que de repente, sienten el deseo de desmostrar que ellos también, a su manera, nos protegen.
Parecen querer decirnos_ «no te preocupes mamá, también yo, estoy a tu lado»_.
Uno al lado del otro…Siempre.

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