Un estudio publicado en CHILD DEVELOPMENT (los eternos estudios americanos), revelaba que cuanto menos tiempo pasa un niño con su madre, más posibilidades hay de que desarrolle comportamientos agresivos.
Similares conclusiones revelan, si el niño pasa gran parte de su etapa infantil en guarderías. Decían que sobre todo en los primeros tres años de vida, es importante dicha relación. Beneficia al desarrollo del cerebro del niño.
Es un eterno conflicto entre vida laboral y familiar, que no ayuda nada, el hecho de añadir una nota importante, las empresas no siempre aceptan una reducción de jornada en las mujeres que han sido madres ó adoptan, y si lo hacen, pueden hacerte la «vida laboral» imposible.
Se aconseja jugar al menos media hora diaria con ellos. Y ésto supone para nuestros pequeños, un desarrollo sano y feliz de sus facultades emocionales y de desarrollo mental.
¿cuánto tiempo entonces dedicáis a vuestros hijos?…
Si eres como yo, una mujer que ha podido reducir su jornada laboral, entonces tenemos la mayor suerte del mundo, pues podemos dedicarles o gran parte de la mañana o de la tarde. En mi caso, le dedico la mañana. Mi tiempo de juego es casi siempre de paseo, salimos unas dos horas a pasear y al parque. Es aquí, dónde al tiempo que mi hijo interactúa con otros niños, también intento jugar y enseñarle a jugar.
Si es en casa, ya sea con sus juguetes preferidos, libros ó canciones…jugamos una media de, media hora a una hora diaria.
Por la noche, o jugamos otro ratín, o le encanta su Tablet…sí, habéis leído bien. Maneja SU tablet, mejor que mami…es increíble observarle. …además de que le encanta.
Mario Bross, otro «gran amigo» de mi pequeño de dos años. A su padre le dice «papá, ¿jugamos a Mario?- eso sí, únicamente coge el mando de la Wii, le da a los botones, pero no hace nada más.
El caso es, que por mucho que juego con él, creo que no le dedico el tiempo suficiente.
Para él, de hecho, nunca es suficiente. Siempre quiere más.
A veces, reconozco, que me da «miedo» empezar a jugar con él, porque sé, que me va a pedir más y más…por otro lado, reconozco, que ya, tengo menos ganas de jugar. Y, me cuesta ponerme a ello.
Mi hijo sin embargo, se entretiene bastante tiempo él solito. Juega mucho con animales de peluche, canta e interactúa con ellos.
Con sus primos, le encanta jugar. Y con otra prima de su padre, de unos 12 años. Se entretiene de tal manera, que a veces pienso: «ésto es lo que los niños necesitan, jugar entre ellos, sean granes o pequeños».
Yo, no recuerdo que mis padres jugaran conmigo.
Recuerdo jugar con mis muñecas sóla en mi habitación. Me encantaba. Y, no por ésto, tengo un recuerdo malo de mi infancia. Al contrario. Mis recuerdos malos, comienzan cuando dejo mis juguetes a un lado, y empiezo la adolescencia. La búsqueda de mi «nueva identidad», de amigas, de encontrar fracasos, de no encontrar mi camino…Éste, si es un mal recuerdo…Que mis padres no jugaran conmigo…ni me acuerdo.

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