Justo hace hoy 3 días, que mi pequeño, ha conseguido tener la suficiente fuerza en las piernas, como para ponerse él solito, agarrándose al sofá o a la mesa, para ponerse en pie sin ayuda.

 

Todavía le tiemblan las piernas, pero en tan sólo un mes, ha conseguido pasar de gatear, a ponerse de pie sin ayuda. Todavía andar no, pero sostenerse con más fuerza que apenas unas dos semanas, sí.

 

De hecho, si no estás atenta a su evolución, a penas te das cuenta de cómo van creciendo.

 

Hace tres meses, había que ponerle cojines alrededor cuando lo sentábamos en el suelo, para que no se cayera. Luego, cuando ya empezó a moverse, y sostenerse recto sin caerse hacia los lados, aunque todavía sin gatear, decidimos quitarle los cojines. Ya era auto suficiente en el suelo.

 

En agosto, empezó a gatear, y justo un mes después, el 14 de septiembre, de pronto, se agarró a la mesa, y él sin ayuda, se puso en pie. Ahora, se pone en pie en cualquier lugar dónde él vea que se siente seguro. No tiene miedo.

 

Y cuando lo tenemos en brazos, nos empuja, y quiere que lo pongamos en el suelo. Gatea ya rápido, nos persigue por el pasillo, y por las habitaciones. Y en cuanto nos ve parados, se agarra a las piernas y se intenta levantar. O bien, quiere que lo cojamos en brazos, o de los brazos para andar.

 

 

Por el día, me siento con mi hijo, e intento enseñarle a jugar. Le doy juguetes, le muestro como se juega con ellos, aunque de momento, lo único que le llama la atención de ellos, es que hagan ruido, y con su dedito índice, investigarlos. Lo dejo sobre la alfombra a él sólo, y cuando se cansa, y ya nada le entretiene, entonces se pone a buscarme. Durante otro rato, me persigue por la casa, y yo mientras voy haciendo “faena”. Luego, juego con él otro rato, y entonces, se acerca a mí, se sube sobre mí. Y es muy gracioso.

 

Por las noches, me siento en el sofá, y si no tiene mucho sueño, lo siento a mi lado y le doy juguetes. Se pone a morderlos, se los pongo en el brazo del sofá, y él juega a apoyarse sobre el brazo del sofá, y se pone de pie. Así puedes estar una hora. Luego ya, se pone sobre mí, me chupa, me mordisquea, y hunde su cabecita sobre mi regazo. Entonces sé, que empieza a tener sueño.

Lo acurruco, se resiste, pero finalmente cae rendido.

 

Cuando me quiera dar cuenta, éstos momentos ya habrán pasado a ser, recuerdos.

Es por ésto, que anoto todos los momentos, para que los recuerdos, no caigan en el olvido.