Es un clásico a éstas edades. Entre los 2 y 3 años, empezamos la fase de la formación de personalidad. Es dura la fase, pues nuestro hijo, está demostrando que él también puede decidir qué quiere en cada momento, nos pone a prueba. No entiende de igual modo, que no pueda realizar algo que para él, es normal.  ¿Cómo entonces hacerle entender qué se puede y qué no, en  cada momento?. Mis ejemplos.

En la biblioteca: Solemos ir una vez a la semana, y se comporta muy bien. Sabe que hay que hablar bajito, y no hacer ruido.

Pues un día, tras el colegio, fuimos un rato. Al cabo de 30 minutos, vi que se estaba alborotando, pensé estaba cansado, y le dije de irnos a casa. Me dice que no. Quizá, para él irnos a casa, era cómo una frustración porque quizá él, quería quedarse para satisfacerme, y decirle nos vamos, te veo cansado, era una decepción.

Se levantó, y fue a por un libro, «el último, y nos vamos», le digo. Ésta vez, le aviso, no es cómo la primera vez, que se siente frustrado por no hacerlo bien. No lo cumple, quiere otro y otro, pero no los lee con atención. Le repito (error mío) 6 veces, irnos a casa. Dice, que quiere llevarse un libro, pero no sabe cuál. Me enfado, lo cojo, y le medio arrastro fuera de la biblioteca, me dice «no me pegues, no se puede gritar»…no le he pegado en ningún momento, sólo intento irme. Una vez fuera, se tira al suelo, me ha mordido 2 veces, le he tenido que pegar en la boca. A rastras, no podía llevarle a casa, así que, me siento en un banco, y le digo que se calme. Ni con esas. Me contesta desafiante, quiere ir a la biblioteca, y cada vez que lo freno, intenta morderme la mano. Finalmente, dice «ya estoy calmado», pero gritando. De la mano, y a toda prisa, le he arrastrado hacia casa «no corras, despacio» me decía. Otro intento de morderme. Ha sido horrible.

No he sabido actuar a tiempo. Se deben dejar claras las normas antes de entrar ó de salir de un lugar. Decirle, vamos a estar un rato, leemos en silencio, nos divertimos, y cuándo mamá diga nos vamos a casa. Y luego, avisarles con 15 minutos de antelación, que nos vamos, para evitar malos entendidos, y rabietas.

En el parque: solemos ir casi todas las tardes tras el colegio, y juega con dos amiguitos un nene y una nena que van a su clase. Pues aún conociéndoles, no hay manera de que se comporte. No comparte, quiere tenerlo todo, pega, se enfada, empuja. Todo el tiempo estoy mediando para que no pegue ó líe una rabieta. Es demasiado posesivo y quiere salirse con la suya.

Ésta fase del parque la llevo regular. Gracias a que las mamás de los nenes son comprensivas, sobrellevo la situación, pero es desagradable tener que estar todo el tiempo intentando que se comporte adecuadamente en situaciones que evidentemente para él son importantes.

Dicen los psicólogos, que las rabietas surgen porque los padres, abuelos y personas cercanas al niño, alimentan el llanto, cumpliendo sus deseos para que deje de llorar…En mi caso no somos los padres, pero sí es verdad, que las personas ajenas a nosotros, no entienden que les dejemos llorar. Nos dicen los entendidos, que debemos tratar de no consentirles e ignorar el llanto. En lugares públicos, mantener la calma. Y, hay que repetirlo siempre hasta que el niño se de cuenta, que no va a conseguir nada con su enfado y pataleo. ¡Tú puedes!.

Por otro lado:

HABILIDADES

Al igual que ocurrió con el chupete, con el pañal de día, o con el biberón, su padre ha decidido quitarle el pañal de noche, y probar suerte.

Y vaya si la hubo. Apenas bebió agua tras ir por ultima vez al baño antes de dormir, y aguantó toda la noche sin mojar la cama. Supongo que habrá escapes alguna noche, pero me sorprendió gratamente el hecho de que ni una gota soltara en toda la noche. Me desperté en varias ocasiones, y nada de nada. A las 8.30 se ha despertado, y ha ido al baño, tan campante y como si fuera siempre así.

Un 10. Independientemente, de que hoy, mañana o dentro de una semana, moje la cama.

BESOS NO

Seguimos en la fase de besos no. Y, se acentúa con su abuelo materno. No lo entiendo, porque antes era todo juegos con él, y ahora es cómo que no lo quiere ni ver, huye a otro rincón de la casa, ó si viene a verle a la entrada del colegio, se va hacia otro lado. No entiendo el porqué, no ha pasado nada que yo sepa, jamás su abuelo le ha reñido, ó levantado la mano. Jamás.

JUEGOS

No hay manera que se entretenga sólo jugando. Me reclama, ó tiene que estar en el comedor, sentado en el sofá, con peluches alrededor. Me dice: «¿quieres jugar mamá? ó ¿puedes jugar si quieres?».

Los dibujos, sí le encantan, se puede pasar horas y horas viéndolos. Y jugando al «Mario de la tele», cómo llama al Mario Bross de la consola Nintendo. Le apasiona jugar. Cada día me pregunta si puede jugar. Pero, le tengo que establecer horarios, y días que no sean de colegio. Límites.