¡ Vaya nochecita!

 

Ayer por la tarde, decidí ir a ver jugar a mi chico al pádel con nuestro hijo. Como por la tarde, mi peque se pone un poquito más nervioso pues aunque sea pleno invierno, lo abrigo bien, y salimos a pasear.

 

El caso es, que el peque, se durmió desde las 18 horas que salimos, hasta las 21 horas que llegamos a casa. Como era tarde no le bañamos, y tra la toma de las 21 horas, pues empezó como cada día el follón. No se dormía.

 

Eran las 23 horas cuando se dormía, y duró una hora, hasta la toma de las 24h que le daba su padre. Llevamos una semana, que su padre le da la toma de las 24h. Yo me acuesto sobre las 22 horas y así descanso para luego levantarme a las 1, y seguir la rutina.

 

El caso es, que era la 1 de la madrugada, y no se dormía. Al acostarlo mi pareja en la cuna, se despertaba. Dice mi chico, que se está acostumbrando a los bracitos. Pero, yo le digo que no. que ahora demanda cariño y protección.

 

El bebé está acostumbrado mientras está en nuestra barriga, comer y dormir cuando se le antoja. A estar calentito, y protegido, se siente seguro.

De pronto, sale a la luz.

Y se ve, rodeado de personas que no sabe quienes son. De hecho, nos dicen que sólo reconocen a la madre por el olor corporal y el latido del corazón.

Y, tiene que acostumbrarse a una rutina.

 

Ahora toca comer, ahora dormir, ahora jugar, ahora…ahora…ahora…y, él, no sabe más que quiere comer y dormir, y sentirse protegido.

 

En fin, que sobre las 1,30 horas, me había levantado y relevado a mi pareja. Y, finalmente se dormía, acurrucado en mis brazos, tumbados en el sofá.

 

Logré tumbarlo a mi lado, sin despertarlo y, durante casi 2 horas, estuvo durmiendo. Le di, entonces, nuevamente el biberón, y siguió durmiendo hasta las 8 de la mañana.

 

El resto de la mañana, bueno, en brazos, durmiendo a ratos. Pero, todo bien.