Me paro a pensar…y, la cabeza me da vueltas.
No me considero la mujer más perfecta, ni la más amiga de mis amigas, ni la más atenta, ni siquiera la mejor hija o hermana. Pero, como madre, quiero ser la mejor. Y, como mujer, o mejor dicho amante, no quiero que mi pareja me olvide.
Familiarmente hablando, me vuelvo loca.
Nunca sé como acertar con la familia.
Todo me parece lo hago mal, todo se me escapa de las manos. En cada momento, pienso que algo hay que hago mal, y que daño a los demás. Pero, luego, me doy cuenta, eso sí, en un mínimo lapsus de tiempo de mi vida, que cada cuál va a su rollo. Que nadie, mira por nadie. Y, no es que pasen de mí, sino que, para ellos lo que hacen consideran que lo hacen acertadamente, y que no dañan a nadie.
¿Por qué no pienso yo así?…
Si no voy un domingo a comer a mi casa, pienso que no hago lo correcto, son mis padres y mi hermana. A mi hermana la veo una vez a la semana, el domingo. Y, cuando no voy, me da la impresión que le estoy fallando. Pero, luego, entre semana, algún día, ó incluso algún domingo que hemos ido, si ella ha tenido planes, aún sabiendo que mi hijo estaba allí, no ha ido, o si ella ha estado de vacaciones, y pudiendo venir a verlo o quedar conmigo, ha preferido irse de compras, o quedar con alguna amiga a tomar café…pero, eso lo pienso durante unas décimas de segundo, luego, me vuelvo a culpar por no ir un domingo a comer y juntarnos todos.
No sé si alguna os sentís así, ya sea con la familia, o a nivel más amistades ó pareja. Pero, es bastante agotador mentalmente, me afecta hasta el punto de no apetecerme nada, y cuando digo nada, es nada. La rutina mental, me agota.
Luego, está el hecho de que laboralmente, tampoco estoy a gusto. Y, que me siento incomprendida por mi pareja. Pero, la paciencia llega a un límite.
Me he sentido desplazada en mi empresa.
Me fui de baja maternal, y no esperaba durante éste tiempo ninguna llamada de mis compañeras de trabajo, pues yo, tampoco lo hice. Pero, cuando día a luz, tras tres días de parto, y tres de ingreso, esperaba, al menos, una llamada. Pero, ni eso.
Nunca he recibido llamada de enhorabuena, ni mensaje de texto, ni tan siquiera la rigurosa visita al hospital, que yo a casi todas, menos a una, que no me llevo bien con ella, y esperaba lo mismo por su parte, realizé.
Esperaba, un regalo. En mi empresa era habitual, realizar una recogida de dinero entre los compañeros y dárselo a quién tenía un bebé…pero no. Pensé, estamos en crisis, quizá como dio la casualidad de que fuimos tres compañeros que fuimos papis, éramos demasiados…de todo. Al menos, un regalo a nivel compañeras, colonia, baberos, ropita…nada.
DECEPCION. Sentí mucha decepción. Desde entonces, guardo las distancias. Nunca he confiado secretos, pero ahora, y encima que tengo un turno diferente al de ellas, que no las veo…la distancia es todavía mayor. Tengo cordialidad, pero nada más.
Ésto suena a rencor. Pues sí. Es rencor por no saber reaccionar a tiempo. FALSAS, HIPOCRITAS, cuántas cosas les diría…pero, como dice el dicho…la IGNORANCIA, es el mayor de los DESPRECIOS.
No se han encontrado comentarios