» Si cumplidos los tres años el niño no abandona el chupete ni de día ni de noche, puede llegar a deformar la parte del paladar duro o provocar deformaciones dentarias, como que el maxilar superior se desplace hacia delante o que al cerrar la boca los dientes superiores no coincidan con los inferiores. «. – Ésto es lo que dicen los especialistas.
Consejos que nos dan: no obsesionarse, realizarlo gradualmente, negociar, no impacientarse, mucho amor, no tomar medidas drásticas (entre algunas medidas, tirar el chupete). Pues bien, nosotros obtamos por «UNA MEDIDA DRÁSTICA»…
Ya casi con dos años, faltaban unas semanas, tras el biberón, cómo siempre, mi hijo pidió su chupete «pete». Le dije, que estaba en mi habitación, fue su padre con él, y al cogerlo su padre le dice «está roto, ves?. Esto pasa por tanto morderlo » . De hecho era cierto, lo tenía medio roto, y nos daba miedo que durmiendo ó simplemente un día sin querer se tragase un trozo. Él jugaba mucho con el chupete, le daba vueltas, lo mordisqueaba…y, así acabó el chupete. Y por tanto, ésta fue nuestra excusa.

En verdad, yo, no quería. Soy más insegura a la hora de tomar decisiones, y el chupete, cómo a casi todos los niños le crea un vínculo que es difícil de romper. Sobre todo, por las noches.
Volviendo a aquel día. Su padre, cogió el chupete, y …¡ lo rompió!. Al dárselo nuevamente, mi hijo soltó un ¡ NOOOOOO!. – ¿lo quieres?- le dijo mi marido- Nooooo- volvió a decir mi hijo.
Y, desde ese día, lo dejó en mi habitación, para no pedirlo más. Tan sólo en un par de ocasiones, comentó dónde estaba, y al enseñárselo su padre, dijo que no lo quería.
Ya, sí fue oficial, ni al salir de paseo, ni en casa, ni para dormir volvió a pedir el chupete.

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