Éste años hemos decidido apuntar al pequeño a natación junto a su hermano.

Mi hijo mayor, lleva ya dos años seguidos llendo a las clases de verano, y se lo pasa muy bien. Así que, ya es hora de que el pequeño siga sus pasos, más que nada porque mis padres tienen piscina, y vamos casi todos los días, qué mejor que sepa cómo defenderse en el agua, y que no nos pegue ningún susto.

He esperado al final del curso (15 días) para ver la evolución. Y, bueno ha sido un sube y baja constante de emociones, rabietas, y diversión.

El curso comenzó el 16 de julio y finalizó el 5 de agosto. Mientras que mi hijo mayor, se lo pasó en grande, porque además de que las clases las hacen divertidas, coincidió con sus amigos, mi hijo pequeño, tuvo algún que otro berrinche. Los primeros días, iba contento, aunque en casa decía que no quería piscina. Llegábamos y no quería meterse en la piscina pequeña. Era la primera toma de contacto. Les ponían juguetes, y luego ya, pasaban a la grande. Pues nada, se pasó la primera semana, sentado en el césped. La primera vez que se metió fue el sexto día. A partir de aquí, pues ya se mete a diario, y juega algo más. Pasando a la grande. Llegamos así, a la segunda semana. Y, por suerte, en casa ya tras una primera semana desastrosa de llorar y llorar que no quiere ir a la piscina, parece que va más contento. Al menos ya, no llora. Ésta segunda semana, va bastante bien. Churros, los tapices que son cómo colchonetas, pero más finas, los conectores de diferentes formas, las tablas para apoyarse y mover piernas…vamos de los más divertido. Es más, le gustaba.

Y, el profesor les dejaba sólos para que moviesen brazos y piernas, y vaya si lo hacía, rápido, sin miedo, y con una sonrisa de oreja a oreja. Eso sí, capuzones, todavía no.

Pasamos a la tercera y última semana. Y, el profesor introduce una novedad. El buceo, 5 segundos en el agua, que para mi hijo se convierten en un suplicio. Así que, damos un paso atrás ésta semana, porque ahora, cada vez que le toca su turno, pregunta «pero me va a dar algo?»… La sorpresa viene el día de la despedida. Éste día, los papis podemos entrar con ellos y les ponen todo lo que han utilizado para enseñarles a nadar, dentro de la piscina. Éste día, mi hijo decide tirarse de bomba, luego nadar sin flotador, y por último, bucear…¿qué me decís?.

¡Me alegro tanto por mi pequeño!. Siempre que los niños no acompañan con su actitud, en las actividades extraescolares, o deportivas que les iniciamos a realizar sin que ellos no lo pidan, es bastante frustrante si no les gustan. Hay que concienciarse que es beneficioso para ellos. Todo deporte es beneficioso para un niño. Hay que inculcarles la vida saludable. Y luego, hacerles ver, que puede ser divertido.