Segundo año escolar en infantil. Ésta etapa supuestamente ya es más calmada, puesto que sabemos ya, cómo nuestro hijo se desenvuelve en el colegio. A pesar de ésto, al pasar de curso, todo puede cambiar, actitud, amigos, relación con profesores, etc.
A mi hijo, le cuesta mucho contarme lo que hace en clase. A veces cuánto no me lo espero, es cuándo me cuenta lo que ha hecho. Siempre le pregunto si se ha divertido, y con quién a jugado, y a partir de aquí, dejo que me cuente lo que le apetezca.
Por suerte, conserva dos amigos que ya el primer curso hizo en el colegio, y de vez en cuando vamos con ellos al parque tras el colegio, y ésto le hace muy bien, porque mi hijo es de no querer salir sólo a ningún sitio. Y, en el colegio juega con otro niño que resulta haberse convertido en su mejor amigo. De hecho, el pasado año, hubo una racha malísima en el colegio, siempre estaban de peleas, al parecer por causa de otro compañero de clase que les incitaba a jugar a pelearse cómo superhéroes. Fue un desastre al final de curso, hasta que finalmente conseguí hacerLe entender que jugar con ése compañero no era buena influencia. Que debían negarse a jugar a sus juegos y bajo sus «órdenes», y, al parecer, resultó efectivo. Así que, éste nuevo curso, vamos por buen camino. Su mejor amigo, y sus amigos del parque.
Siempre quiere además, que sus amigos vengan a casa a jugar. Y, ha encontrado en ellos aliados para jugar a juegos de consolas, pero también se divierte en el parque. Son bastante similares en cuánto actitud. Tranquilos, imaginativos, al menos entre ellos se entienden.
De su mejor amigo decir, que mi hijo ha encontrado un brazo en el que apoyarse. Pero, me da miedo que se apoye tanto que llegue a ser dependiente de él. De momento, noto cómo le cree todo lo que dice. Por ejemplo. Mientras vamos al colegio, cada mañana, jugamos a hacer personajes y además nos llevamos un peluche cada uno y vamos jugando a que somos esos personajes. Él me hace un personaje, y yo, intento adivinarlo. Pues bien. no adivinaba uno, y me dice «es doctor Mario» (personaje de Mario Bross). «pues no lo adivinaba, es que no sabía que era malo», «pues sí» -me dices-«mi amigo me ha dicho que es malo». «ya- le digo- pero tú también puedes darle tú opinión». «no- dices- porque estoy seguro, que si se lo digo se va a enfadar porque es mi amigo». «Precisamente por eso, no se tiene que enfadar»- le contesto. Pero, ya, no estaba escuchándome. «vamos a hablar con los peluches mamá».
Espero que un día, eso de seguir a los demás por conservar la amistad, desaparezca. Una cosa es, que lo haga por no dañar sentimientos, pero hay que tener cada cuál su personalidad, y no tener miedo de dar tú opinión.
Mi hijo no va a ser líder, pero quizá tampoco «seguidor». Me refiero a que, él necesita un «vamos a jugar» «ven conmigo»»salta, corre, …», pero no a modo de líder, si no de buen amigo. Que sus amigos sean una piña, dónde cada cuál de su opinión. Si no va a ser así, se quedará sentado esperando su turno de palabra. Mirando alrededor, buscando una mirada amiga con quién confiarse. Va a ser un niño de «estar en casa», y debo asumirlo con tranquilidad y sabiendo que eso le hará feliz.
COLEGIO
He notado la evolución. Es increíble lo bien que lee. De no leer nada en septiembre cuándo comenzó el curso escolar, a leer frase enteras, entender lo que lee e ir leyendo por la calle los letreros ya hasta lo que sale en la consola cuándo está jugando.
Complicado éste paso de bebé a niño. Dónde ya hay un grado de madurez que te pone a prueba cada día. La fase «mando yo»: cambia los dibus, quiero agua, no quiero salir, estaba contento y me has enfadado mamá, quiero que juegues conmigo…etc. Llorar por todo. Quejarse en definitiva.
ANOTACIONES
Pánico a los perros.
No le gusta que le den besos dice que son «pegajosos».

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