Menuda me ha liado hoy. Teniamos que volver al cole después de comer. Estaba tan contento viendo los dibus, que cuando le he dicho de ir al colegio, se ha puesto hecho un mar de lágrimas, y solo quería quedarse en casa viendo los dibus.
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Le he apagado la televisión, y con mucha calma, he intentado convencerle y sacarle una sonrisa, pero ha sido imposible. Encabezonado, no ha querido ponerse el baby, ni el abrigo ni salir de casa. He seguido sin alterarme, y me he puesto el.abrigo, cogido el suyo, dos muñecos y las llaves.

Me disponía a salir, cuando ha con seguido encender la tele con el mando. No me he enfadado, se lo he quitado, y salido a la calle. Me ha seguido, pero continuaba llorando y gritando.

Justo bajo, en la calle, se pone a decirme que quería el cerdito para llevarse. «No, tenias que haberlo cogido cuando mama te ha dicho que nos teníamos que ir» …El, en sus trece, seguía pudiendo en cerdito, llorando y tirándose al suelo cada vez que lo quería coger. Le he pegado un azote, » relaja hijo, relajate»…pero nada. Desde casa al colegio, ha ido pidiendo volver a casa y coger dicho animalito. Llorando, berreando y por los suelos arrastrándose…

Ahora pregunto:» ¿dónde está mis limites?…

Quiero decir, debo gritarle, callarme y seguir su cabreo desde la barrera, darle un buen azote…¿?

He optado por darle un azote a modo de toque de atención. Luego, he  mantenido la calma. Al llegar a mi casa, me queda la duda de si lo que he hecho ha sido lo correcto, o debería haber sido mas prudente. El caso es, que nunca lo sabremos. Que cada día sera un día diferente y más difícil…Que ser madre, no es fácil y ser la mejor…imposible.

Luego recuerdo sus palabras,» si ya no lloro mamá…mira, mira. Te acaricio».
Y su carita de ángel.