Cómo resumen del viaje antes de empezar a contarlo, diré que fue positiva. A pesar de la lluvia, la nieve, el frío y el cansancio. Nos divertimos, mi hijo se portó genial, y la experiencia hace que queramos volver a repetir.
Nos fuimos del 2 al 6 de febrero. No nos atrevíamos a realizar el viaje porque era el primero desde que nació, y bueno, se preveía una duración de 4 horas. Nos fuimos además con unos familiares. En total, 6 adultos y mi hijo.
Salimos temprano, sobre las 8.30. Y, me imaginaba que se dormiría en el trayecto al menos 1 hora, pero nada. No se durmió en ningún momento. Entre todos fuimos entreteniéndole, luego dibujos y juegos en la tablet. Sin darnos cuenta ya habíamos llegado a Madrid.
Nada más llegar, decidimos dejar las maletas en el Apartamento que habíamos alquilado, y nos fuimos a comer. Hacía bastante frío. A eso de las 17.30 se quedó dormido.
La primera noche, a la hora de dormir, fue un desastre. Nos pusieron una cuna de viaje, pero aunque estaba mi hijo duerme en una en casa, tiene un colchón que lo eleva, por lo que en ésta, estaba tan hundido que no se adaptaba. Empezó a llorar y llorar. Y, claro. Sólo había una cama de matrimonio y la cuna de viaje. Así que, tras varios intentos fallidos para que se adaptara a dormir allí, no hubo manera. Perdí algo los nevios, gritamos. La familia no sabía dónde meterse, y finalmente. Lo metimos en la cama junto a nosotros, y se durmió. El resto de noches, al saber que ibas a dormir con nosotros, te dormías más tranquilo.
El viaje fue tranquilo. Andamos mucho por las calles de Madrid. Coger el coche es misión imposible, porque luego hay que encontrar aparcamiento. Así que, cómo nuestro apartamento estaba céntrico, nos limitamos a caminar y caminar. Vimos el Retiro, éste día nos nevó mientras íbamos de camino. Allí, nos sorprendió el hecho, de que la gente está acostumbrada a la nieve, y hacía cómo se suele decir, «vida normal».
Lo incómodo era ir tan abrigados. Montón de ropa y luego los abrigos, bufandas, guantes…cuándo entrabas a un restaurante, todo era quitarte capas. Pero, por suerte, ninguno cogimos un resfriado. Y eso que, mi hijo, no quería que en el carro le pusiésemos el protector de plástico, se ponía a llorar…

Visitamos también el estadio de futbol, todas las instalaciones. La puerta del Sol, La Gran Vía, la Plaza Mayor, La Puerta de Alcalá, el templo de Debod, el Palacio Real. Todos éstos lugares, los realizamos callejeando.





Otro día, decidimos coger el tranvía y llegar hasta el Zoo de Madrid. Pero había llovido tanto la noche anterior, que estaba todo embarrado, además justo cuándo llegamos, empezó a lloviznar y fue imposible entrar. Al menos, nos paseamos. La vuelta, la realizamos caminando. Llegamos muy cansados.
Ya, de regreso, visitamos Aranjuez. No llegamos a entrar. Lo visitamos por fuera, tampoco teníamos mucho tiempo. Ya volveremos.
Lo último fue que vimos las chicas un musical «Hoy no me puedo levantar», fue algo que no habíamos planeado. La verdad, me gustó mucho. Las canciones de Mecano siempre me han gustado, así que fue divertido.

El regreso a casa, durmiendo ésta vez. Se notaba el cansancio.

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