Es cierto, ¿qué habrán deseado la mayoría de los españoles?…
Tener trabajo, dinero, salud, amor…
Éste habrá sido el orden de prioridades, incluso podríamos quitar el amor, hoy en día, lo estámos pasando tan mal, hay tantas personas pasando penurias, que no vale la frase, «el dinero no da la felicidad»…yo siempre diré «pero, ayuda». ¡Vaya, si ayuda!.
En las noticias, ayer, vi algo que me dejó estupefacta…parecían aquellos años de postguerra, que nuestros abuelos y padres tantas veces nos han contado, o incluso, hemos visto en películas…una enorme cola de personas esperando para recibir comida en los llamados «bancos de alimentos». ¡Qué triste!…encima, estaba comiendo…me sentí fatal, el hambre se me pasó.
Pero, pensé…¿qué hace mientras tanto el gobierno?…ahí, tenía que estar el presidente de nuestro país…viendo cómo miles de familias no tienen qué llevarse a la boca, viendo cómo todos los miembros de su familia, están en paro.
La Constitución española, aquella que se aprobó en 1978 (precisamente cuando aparecía la Democracia), dice que «todos los españoles, tienen derecho a una vivienda digna y a un trabajo»…¿de verdad?…VERGÜENZA, siento vergüenza de ver cómo se desmorona una país que podría estar a la cabeza de Europa. Y sin embargo, me recuerda a un país subdesarrollado, sin menospreciar a éstos países, dónde cada mes aumentan el número de parados, nos suben los impuestos, la luz (un bien esencial), los alimentos, las pensiones se congelan, y un largo etc.
Ahora, imaginemos que somos una de esas personas, que poseen la tercera mayor fortuna del mundo, DEL MUNDO, el dueño de INDITEX, por ejemplo.
¿Donaríais dinero?…
Sé que es complicado ponerse en ésta situación, y que todos diríamos «por supuesto», pero, ¿de corazón se haría?…
Lo haría. Éstas fortunas, podrían donar cada mes dinero a éstos «bancos de alimentos» o a ONG’s, y todavía seguirían siendo las mayores del mundo.
Lo que yo haría, me iría a éstas colas de personas, y les daría dinero para al menos pasar las Navidades en familia, algo más desahogadas, donaría dinero a familias necesitadas con discapacitados a su cargo, compraría una vivienda aquella familia que realmente lo necesitara urgentemente, el caso es, ayudar a personas físicas, al menos al mes, haría ésta labor humanitaria, y seguro, cada noche dormiría mucho más tranquila. Lo haría, estoy segura.
No creo en las donaciones a las ONG’s, no creo que el dinero llegue a dónde tiene que llegar.
Pero, sí creo en las familias que lo están pasando mal. Porque, ésto se ve.
Un año más, un año menos…
Volviendo a mi pequeño, pues cuando escribo pienso en ÉL, en su futuro…quiero un país en el que se pueda crecer a nivel personal, quiero creer que algún día tendremos un gobierno creíble y que realmente piense en las necesidades de su país, y deje a un lado las políticas que tanto nos están dañando…
Lo sé, sé que no va a llegar nunca, puesto que la hipocresía reina en el mundo, pero, dejemos que, la inocencia de vez en cuando aparezca en nuestra mente, y deje paso a la imaginación de un mundo sin «malos rollos» como dirían nuestros jóvenes…

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