En apenas dos semanas, ha pasado de no soltarse de la mano o de las piernas, a caminar sólo por la casa, sin sujetarse a nada.
Va con los bracitos encogidos, y anda que parece que lleva dos pesos en cada pie, pero es asombroso cómo ha adelantado en estas dos semanas.
En Navidad, todavía no se soltaba. Si lo soltabas, si le quitabas la mano, se sentaba en el suelo, o empezaba a llorar. Y, enseguida se cogía a tu pierna para no caer.
Ahora, él solito, ya anda hasta por la calle.
Hoy, concretamente, ha sido la primera vez, que lo he dejado andar sin sujetarlo. Y vaya, le ha encantado. Iba de columpio a columpio, encantado de la vida.
No sabe levantarse desde el suelo si antes no se sujeta a una mesa o sillón, o lo coges tú de la manita, pero, me encanta, cuando estoy en la cocina, y lo veo entrar…, se asoma, me mira, y vuelve a salir correteando hacia el comedor. Me busca por las habitaciones cuando no me ve, y le gusta jugar al pilla pilla por el pasillo, se parte de risa.
No se han encontrado comentarios