La polémica ha saltado tras la noticia del asesinato de una niña de 13 años por un disparo a sangre fría de su supuesto «novio» de casi 40.

Al parecer salían juntos, a escondidas, a pesar de que todo el pueblo según las noticias, lo sabía. Lo sabían los padres de la niña, que lo habían denunciado a la policía, lo sabían los padres de él, que apoyaban a su hijo y acogían a la niña, lo sabían todos. Es, cuando ocurre la desgracia, que resulta que nadie lo veía bien.

Celos, odio, amor, la causa sólo la sabe el asesino de la niña. Pero, la sociedad ahora se pregunta ¿cómo las leyes permiten que una niña de 13 años mantenga relaciones sexuales, y ésto se vea cómo algo legal?

Es legal porque la ley establece la edad para mantener relaciones sexuales en 13 años.
Pero, no es hasta los 18 cuando pueden votar ó comprar alcohol. No es, hasta los 16 años, cuando se establece legalmente que un menor pueda trabajar, si es antes, se consideraría trabajos forzados. Entonces, ¿cómo se puede ser madre a los 13 años, tener la patria potestad de tu hijo, mantenerlo, si no puedes trabajar?…

Antigüamente, de hecho, el papado estableció la edad para casarse en 12 años la mujer y en 14 el varón, porque así, según ellos, impedían embarazos no deseados.

En la época de mis padres, un menor podía ser obligado por sus padres a dejar la escuela y ponerse a trabajar en el campo, si así, ayudaba en su casa con su jornal. Estamos hablando de una edad muy temprana, 7 u 8 años. A ésta edad, mi padre trabajaba en el campo, y mi madre estaba sirviendo en una casa (fregando, barriendo, planchando, etc). Ahora, en otros países que se sigue haciendo, se considera que están maltratando al niño. Y, no es legal.

Antes, darse un beso en plena luz del día, y agarrarse de la mano, era un «pecado». Tenías al menos, que estar casado. Ahora, besarse a escondidas, es el «pecado», pues te pueden hasta criticar.

¿Somos culpables los padres de tanto acoso y derribo social?

Puede que sí tengamos parte de culpa, pero la sociedad en la que ahora crecen nuestros hijos, es tan permisiva, que a penas nos dan margen a los padres para establecer nuestras propias leyes.
A los 13 años, todavía se debería estar pensando en jugar a las muñecas, pero parece ser, que es mucho más divertido vestirse de forma provocativa, besarse con niños, fumar y beber a escondidas, y mantener relaciones sexuales.

Si éste es el futuro de nuestros jóvenes, a veces, prefiero volver al pasado de mis padres