Llevo desde el 24 de Junio, que empezamos a introducir la verdura y pollo, que mi hijo se coma una papilla entera. No hay manera.

Primero, se alegra cuando lo siento en la silleta y ve el cuenco de la comida. Pero luego, no consiente abrir la boca para probar el puré cuando se ve la cuchara en la boca.

Le tengo que prácticamente abrir la boca e introducirle la cuchara para que lo pruebe. O, le dejo un poquito de comida en la comisura de los labios para que la pruebe. Aún así, no hay manera.

Ni sentado, ni paseando, ni viendo los dibujos, ni jugando. Es misión imposible.

Empezé, sin forzarle. Y sigo intentando no forzarle.

Pero es que, abre la boca dos veces, luego herméticamente cerrada.

Mis comidas son: purés de zanahoria+puerro+apio+calabacín+pollo+cebolla+patata+calabaza

Los voy combinando y le añado aceite o leche.

He probado todas las combinaciones posibles. Y nada.

Ha comido bien sólo dos veces. Y coincidió que lo llevé a la piscina a natación. Estaba reventado, y se comió la comida. Después, seguimos igual.

Así, durante todo el mes de julio. ¡Menuda paciencia!

Y diréis: ¿has intentado con potitos?…

– Sí.

Y yo, os pregunto: ¿los habéis probado antes de dárselos?….

están malísimos. Todos saben igual. Que si ternera con arroz, que si merluza en salsa, que si pollo con veduritas de la huerta…¡venga hombre!…la comida que nosotras le preparamos están mucho mejor, y no la quieren, ¿cómo van a querer los potitos?…eso sí, alimenton tendran claro. Y por supuesto, habrá niños a los que les gusten más los potitos que la comida casera. Por eso los venden.