Cuándo son pequeños nuestros hijos, me refiero a tener de 0 a 4 años, nos prefieren a nosotras, las mamás. Ya sea una cuestión de protección o de amparo lo que buscan, pero somos sus superheroínas.
Nada es comparable a nuestro abrazo o beso para curar todo dolor, ya sea físico ó del alma (por profundizar). Se ha hecho una herida, mamá lo cura con una tirita y un beso. Si se cae, le pegan en el parque ó papá le riñe, mamá es la salvadora. Tenemos que tener remedios para todo tipo de males, y recursos psicológicos para cualquier rabieta ó mal día que se presente.
Nosotras somos su cobijo si se despiertan por la noche asustados. Ducharse, comer, dormir, leer un cuento ó jugar, con mamá. Si mamá desaparece de su vista "Mamáaaaaa, dónde estás?" , no falla. Dicen que no debes irte nunca sin despedirte de tus hijos, que debes hacerles entender que te vas, pero vuelves. Diles "adiós, mamá vuelve en un rato"... Con mi pequeño, empieza a funcionar ahora, con 3 años casi, pero hasta éste momento, era difícil salir por la puerta sin que se quedase llorando. Ni con su padre.
El caso es, que tengo es verdad, dos versiones. La de mi hijo mayor de 7 años, y la del pequeño, que tiene 3 años, cómo he dicho antes.
El mayor, recuerdo que al irme a trabajar, por las tardes se quedaba con su padre. Tenía turno fijo de tarde, y al final, acabó siendo una rutina para él. Se levantaba de la siesta, y mamá se iba a trabajar.
El pequeño que tiene 3 años, y medio, todavía pregunta dónde voy. Si digo a tirar la basura (antes era imposible, tenía que ir siempre papá), ó a comprar, lo entiende porque sabe que voy a tardar poco tiempo. Enseguida vuelvo a casa, y para él, no ha supuesto tiempo alguno de espera. Y, por supuesto, se queda con su padre, y su hermano. Porque, su hermano, se está convirtiendo en una pieza clave para su bienestar. Es decir, quedarse en casa de los abuelos por ejemplo. Si se queda su hermano mayor, por supuesto que no hay problema. Pero, quedarse él sólo, ó comentarle un poco en plan broma, que su hermano se queda a dormir con los abuelos...ni por asomo lo consiente.
El caso es, que la figura de mamá es prácticamente imprescindible para la seguridad de nuestro hijo hasta los 4 ó 5 años, luego, somos también una columna fuerte en la que se apoyan, nos piden consejo, y nos cuentan sus penas. Mi hijo mayor me consulta todo: puedo jugar a la consola, puedo ver vídeos en la tablet, juegas conmigo a los peluches, me duele ésto o aquello, si gimotea, sé qué le puede pasar, y me lo cuenta...también se enfada conmigo, claro. Y dice a su padre: "mamá me deja"... se las sabe todas.
Papá trabaja. A veces todo el día. O bien, está sumido en un descanso que le lleva a desconectar plácidamente de todo. Ó bien, tiene asuntos que realizar en el ordenador, ó se va a hacer deporte (qué lo veo perfecto). El caso es, que papá está ahí. Por las noches, mis hijos, recurren a él, para que les haga cosquillas, punto. No recurren a él, para jugar a los coches, ni a los peluches, ni tirarse al suelo como mamá, para hacer volteretas, saltos ó yoga.
No generalizo, pero es verdad, que antes era la figura de mamá ocupada haciendo tareas, y la de papá tirado en el suelo jugando con los hijos. Ó, llevándoles al parque a jugar.
No culpo ni señalo, pero sí es verdad, que hoy en día, nos cuesta más jugar con los niños. Deben ser independientes, está claro. Y, para mis hijos, yo me he convertido en una más de sus juegos. Ya es, cómo "obligación", jugar con ellos. Al menos para el mayor, es así. El pequeño, parece depender menos de mi presencia. Se las ingenia bastante bien.
De todas formas, aunque a mi marido sí, le comento que me gustaría que jugase más con los niños, no consigo hacerle cambiar de opinión. Él, no es así. No le gusta jugar, pero se porta muy bien con ellos. Por tanto, padres como él, hay centenares. Son formas de ser, que no se pueden cambiar. Yo le digo que ésta fase pasará. Es verdad, que cuándo juego con ellos, descubro nuevas facetas que me sorprenden, y le digo: "es que a veces no los conoces".
Nunca les he preguntado a mis hijos " a quién quieren más, ó con quién prefieren estar". Eso no es viable. Nuestros hijos, deben estar con quién les apetezca en cada momento. Y, de hecho, saben a quién deben recurrir, cuándo necesitan algo. Por tanto, respetemos su espacio.
