Despues de clase, toca merienda y parque. Es una costumbre que proviene desde…bueno, desde que se inventaron los parques.
Sinceramente, «la odio». Pero, al mismo tiempo la disfruto, porque veo como mi hijo se divierte con sus amiguitos del cole.
Es un suplicio, mi suplicio. Para mi, supone tener que congeniar,hablar e intentar caer bien a otras madres, porque de esta manera, llevaran a sus hijos al parque y jugaran con mi hijo.
No quiero decir que si no les caigo bien no dejaran jugar a sus hijos con el mio, pero claro, estar alli, sentada, …de algo hay que hablar. Y, no siempre sabes de qué.
El caso es, que para mi, ir al parque es un poco frustante. Quiero ir, pero, me cuesta relacionarme…que tortura!!!
Y, esto acaba de empezar. Luego vendran cumpleaños, y aqui, …bueno, aqui, le tocara a mi marido acudir a tales eventos…la menda, trabaja de tarde.
Pero, por qué me lo tomo tan apecho?
Si congenio, bien! Si no, mi hijo es el que tiene que relacionarse, yo, me limito a acompañarle.
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