El otro día, voy al parque con mi hijo. Llegamos y solo hija un nena de apenas dos años. El caso es, que mi hijo empezó a jugar el solo. Eso de relacionarse todavía no lo asimila como algo natural entre las personas. Al rato, llego una amiguita de su colé. Mi hijo, tan feliz jugando con su amiga. Pero, la otra nena, también quería jugar con ellos. Imaginaros mi hijo que no le gusta relacionarse, cuando vio que esta niña se metía en medio de su amiga y El…

Se llevo unos cuantos empujones y finalmente un ojo a la virule….

La madre entonces sentada obviando lo que iba suceder, comenzó a reñir a mi hijo, como si yo no existiese. Por supuesto, la hice callar: «aquí esta su madre, si alguien tiene que rendirle seré yo». Pero, que son niños!!!

Pues, como la susodicha volvió a su trono y desde allí miraba a sus vasallos, su vasalla hija, volvió a molestar a mi hijo. Desde su trono vociferaba, y yo, ya cansada me lleve a rastras a mi hijo, llorando, pataleando, y llena de rabia, porque esa madre era peor que la hija, la pague con mi pequeño.

Tengo claro algo, y es que no voy a ponerme nerviosa si mi hijo pega porque no quiere jugar con alguien. Intentare remediar el asunto con palabras, si no resulta, me sentaré a la espera, y si no se soluciona, me retirare derrotada.

Pero por favor, no sea,OS peor los padre que los niños.