Éste año, es la primera Semana Santa de mi pequeño. Normalmente suele ser un puente de 4 ó 5 días, en los que se suele ir de viaje, con amigos o en familia, no sé, parece que Semana Santa, es comerse la mona, ir de campo…apetece salir más en compañía.

El caso es, que por mi trabajo, no siempre he podido irme, pues es una empresa que trabaja para otras poblaciones y no siempre los festivos coinciden. El caso es, que éste año, que estoy de baja maternal, pues tampoco se puede. Mi pequeño de 4 meses, y mi familia que éste año, tampoco podían viajar, han hecho que sean tranquilas en casa, con alguna excursión cerca de casa.

RECUERDOS PASADOS

El años pasado por éstas fechas, todavía ni sabía si estaba embarazada. Tenía 1 semana de retraso, dos intentos fallidos desde junio que decidimos empezar a intentar quedarme embarazada (10 meses), estaba con un miedo atroz a que me bajara el período.

La primera Semana Santa con mi hijo. 4 meses después, recuerdo aquellas semanas previas a conocer que ya estaba embarazada.

El año pasado por éstas fechas, recuerdo un miedo atroz a que me bajara el período. En éste mes también cumplo años, quería realizarme el test el mismo día de mi cumple, pero hasta 3 días más tarde no me hice la prueba de embarazo. Pasé mi cumpleaños con la incógnita de saber si estaba o no embarazada.

De hecho, llevaba desde el mes de junio intentando (casi 10 meses de intentos), quedarme en estado. Y, cada vez que se acercaba la fecha de bajarme el periodo, rezaba para que no ocurriera. Pero ocurría. Y lloraba. Pensaba, “madre mía, no me voy a quedar embarazada”…

Así que, cuando el día 11 de Abril, fui a la farmacia y dije, por favor “un test de embarazo, el más eficaz”, y me dieron Clear Blue, fui a casa echa un manojo de nervios.

Tenía unos 8 días de retraso, y ya no podía esperar más. Durante los anteriores meses, normalmente me bajaba puntual, ó como mucho al día siguiente. Estaba nerviosa de verdad.

Iba a realizarme la pruebas sóla, y luego sorprender a mi chico. Pero decidí esperar. Cuando vino de trabajar, me metí en el baño. Hice la prueba. Y mientras me duchaba (3 minutos interminables), dejé que el predictor actuara. Cuando salí, cerré los ojos, cogí el predictor, los abrí, y …allí estaba, “+3”, es decir, estaba de más de 3 semanas, casi un mes. ¡Madre mía! Quería gritarlo a los cuatro vientos, pero sin embargo, me callé. Sólo a mi chico, cómo para no oírlo, saltaba y gritaba como una loca…

Entre los dos decidimos esperar a los 3 meses para decírselo a la familia. Es cuando dicen, que el embarazo, ya está más asentado y se puede comunicar a los familiares y amigos. Así que, esperamos.

Lo malo es, que como a las 2 semanas, nos íbamos de viaje de semana santa con mis padres y hermana. Y si no fuera porque empecé a tener vómitos…no se hubiesen enterado.

El caso es, que para más inri, me constipé. Me puse malísima la semana después de enterarme que estaba embarazada, y claro, no te puedes tomar ningún medicamento al principio, mejor prevenir. Así que, lo pasé fatal. Mi excusa en el viaje, fue que todavía estaba fatal del constipado. De todos modos, mi madre no es “tonta”, y cómo además sabían que lo estábamos intentando, pues al final, empezaron a sospechar. Yo no podía más. Eran náuseas por la mañana, por la tarde y noche. Tenía una pequeña tregua por el medio día, pero era horrible.

Aunque mis náuseas eran extrañas, porque era una sensación de angustia continua, pero apenas vomitaba. Y si lo hacía, casi siempre al final del día, era como bilis (blanquecina), seguro, porque no podía tirar nada (apenas comía tampoco, todo me daba angustia), era del esfuerzo. Porque las arcadas me daban, pero no podía tirar nada. Así que, era una sensación de malestar todo el día.

Al final, desesperada, porque no podía ocultarlo más. Se lo dije. Estábamos sentados en el comedor de la casa dónde estábamos de viaje, y al final lo dije. No fue como me hubiese gustado, pero era el momento.

Todos me besaron y felicitaron a mi chico. Los demás días, fueron de atenciones y mimos. Pero sigo pensando, fue lo mejor. Al resto de la familia, se lo dijimos a los tres meses y un poquito más. Perfecto.

De hecho, la primera visita a la matrona, fui sola una semana antes. Cuando todavía nadie lo sabía.

Y en el trabajo, ¡uf, horrible!, lo oculté durante unas semanas, pero al final me descubrieron. No quería decirlo hasta ir a la primera visita del tocólogo, pero fue imposible. Entre las náuseas diarias, que eran durante toda la mañana, mi barriga que se empezó a notar enseguida, y los pechos, pues mis compañeras, enseguida me preguntaron, y, no pude mentir.

Aún así, oficialmente, lo dije, casi de 5 meses. A los jefes incluidos.

Por éso éste año, es especial.

Tiene cuatro meses, y es su primera Semana Santa. No iremos a ninguna parte. Nos quedaremos tranquilos en casa, disfrutando del día a día.

NÁUSEAS Y PASTILLAS

Los meses siguientes, hasta el 5º mes de embarazo, fueron bastante regulares. Muchas náuseas y ganas de vomitar. Pero nunca vomité, más que lo que se suele decir que es bilis ó las babas. Por mucho que tomé pastillas, me tomaba una por la mañana y dos por la noche.

Me asustaba, pero leí y leí, y además me las recetó el tocólogo…así que, tras cinco meses fatales, vino la calma…

De hecho, en mi trabajo, me esperé casi hasta los 5 meses para decirlo. A pesar de mi mala cara, y mi incipiente barriguita.

Las pastillas que yo me tomé, y finalmente me fueron calmando (me daba miedo dejarlas), fueron CARIBAN, me las recetó cómo he dicho el tocólogo. Nunca se toman sin su consentimiento.

Por otro lado, se puede obtar por seguir otras recomendaciones:

  • Tomar alguna galleta tostada, biscote o cracker seco, antes de levantarse, incluso antes de bajar de la cama por la mañana.
  • Ingerir un pequeño tentempié a la hora de acostarse y también al levantarse, incluso cuando te levantas para ir al baño, durante la noche.
  • Evitar comidas abundantes; en lugar de esto, comer de manera fraccionada 5 o 6 veces al día.
  • Procurar beber líquido siempre entre horas y no en las comidas principales. Si hay vómitos vigilar estrechamente cualquier proceso de deshidratación. Hay que beber, un buen vaso de agua, cada hora.
  • Evitar alimentos irritantes (picantes vinagre, café, chocolate), con fuertes olores o muy condimentados.
  • Consumir algún producto con jengibre (de efectividad comprobada contra las náuseas delembarazo) tales como té, infusiones o dulces de jengibre.
  • Evitar tomar medicamentos habituales contra las náuseas. Consultar siempre al médico antes de tomar cualquier preparado durante del embarazo.
  • Mantener la casa bien ventilada para reducir los olores y tener el ambiente fresco y limpio.
  • Evitar las colonias, perfumes o productos de limpieza, de olores intensos.

Pero, es que a mí, de nada me servía. No podía ni comer, ni lavarme los dientes (fue una odisea), era horrible. Luego con las pastillas, fue disminuyendo, y al 4º mes, las náuseas me daban sólo por la tarde/noche, y me duraban unas 3 horas más menos.

Qué alivio al 5º mes, por fin, disfrutas del embarazo plenamente.