Así le digo cuando juego con mi hijo «¡vamos, que te cogo el culillo!, y se parte de risa.
Sigue correteando sin parar.
Le ponemos el balón, y ya le va dando con el pie.
En la calle o en cualquier centro comercial, o casa, ya quiere ir él solito andando. Lo toca todo, lo explora, lo coge, …va sin rumbo fijo, pero ya no tiene miedo, ya no me da ni la mano.

Si vamos a comprar, y cogemos un carro de mano, le gusta ir agarrado y lo va empujando desde atrás.
Ayer, fuimos a comprar unas cajas, y había unas con ruedas. Pues, le dí una para entretenerlo, y empezó a empujarla como si fuese un correpasillos…pues, luego, no había quién se lo quitara…empezó a llorar.
Porque eso sí, ya tiene unas «leyes» como dice su padre.
Si no quiere algo, te dice que «no» con la cabeza, pero bien clarito, ya no juega, ya lo dice claro, «no quiero».
Y, si le quitas algo, o está jugando y lo tienes que coger, se cabrea y empieza a dar manotazos. Yo, le doy en la manita (sin hacerle daño), porque eso sí, quiero que vaya entendiendo, que a papá y mamá, no se les pega.

Le gustan mucho, unos libros que le compramos en Navidades. Son de cartón forrados con dibujos y colores. Son pequeños y muy manejables. Los coge, y los hojea como si estuviese leyendolos, es gracioso verle. Realmente, le gusta y se entretiene durante un buen rato. Y, si además, son educativos, ¿qué más quiero?.

Y, con los conos, ya es la «caña», se los quito, y se los pongo en orden, para que los vaya metiendo, y se vaya quedando con el tamaño. Pues, si se equivoca y mete uno que no corresponde, lo quita y lo pone correctamente. Es curioso como ha aprendido.

Crece, crece y crece…
Repite las palabras que le digo. Y, me señala cuando le digo «los ojitos, la nariz…».

Le hace mucha gracia, un juego que tenemos, cuando le cambio de ropa para ponerle el pijama por las noches, como está ya muy inquieto, para hacerle reir, le digo «¿y, la hormiguita?», y me extiende el brazo…»ahhh, -le digo-, aquí está la hormiguita!!!» y le voy haciendo cosquillas por el bracito hasta el cuello, y luego por la barriguilla o la espalda. Al menos así, se ríe y el ponerle el pijama, no se convierte en un trauma aburrido para él. Y, a mí, a mí me encanta hacerle reir. Verle sus dientecillos…

23-24-25 ENERO 2013- CAMBIO DE CAMA…

Le hemos comprado una cama nueva.
Se trata de una cama plegable, y justo arriba, su padre, le ha hecho unas lejas para poner allí guardadas pues, todo aquello que antes teníamos en lejas.
Hemos, restructurado toda la habitación, y se ha quedado genial. Parece, hasta más grande y todo.

Tengo una pareja, que no merezco.
En serio, él ha «diseñado» el proyecto, por así decirlo.
Otros, en nuestro lugar, se hubiesen gastado un dineral en una habitación, con cama-nido, y mueble con armario, etc. Pero, cuando tu casa es pequeña, y debes acondicionarla, para que quepa todo lo necesario, ropa, enseres, juguetes, etc…pues, es cuando la cabeza pensante de mi chico, empieza a dar vueltas, y me crea un ambiente perfecto para criar a mi hijo.

Resulta, que a mi chico le encantan los ordenadores, es una «máquina», sabe de todo, y todo perfecto. Así que, como es un «friki» como yo le digo, pues tenía una habitación toda para él, de ordenadores y cables, etc. Pero, al mismo tiempo, como ésta habitación estaba cerca de la nuestra, era la ideal para mi hijo. Así que, tras mucho pensar, decidió transformarla.

No ha perdido su espacio, pero le ha dejado a su hijo el suyo propio.
De hecho, no creo que se arrepienta, porque en un futuro, me veo a padre e hijo, tumbados en la cama, jugando a la consola en el ordenador. Y éste futuro, está muy cercano.

Quiero mucho a mi pareja, es perfecto. Despistadillo, pero perfecto para mi hijo, y para mí.