Me viene a la memoria una conversacion que escuche el otro dia estando en el parque con mi hijo, entre dos mamas.
La dos trabajaban al parecer fuera de casa, pero sobre todo una de ellas se quejaba amargamente de su marido.
La frase que repetía una y otra vez era: «si tu no te cuidas y te quieres, nadie lo hara por ti». Hacia referencia a que desde que habia sido madre, su mundo habia dado un giro de 180 grados. Habia perdido su identidad.
Decia, haberse sentido, bloqueada, y perdida. Solo ninos y casa; casa y ninos. Ella, decia, siempre habia sido muy presumida: peluqueria, esteticien, unas, ir de compras para ella, etc./ Una vez a la semana, iban a limpiarle su casa, plancharle; en fin, su marido ganaba bastante bien, tenia todos los caprichos que queria, salia y entraba, sin horarios ni complicaciones. Tras 10 anos de relacion, ya era hora de plantearse tener un hijo. Y, vinieron dos.
Tras la baja, la vuelta al trabajo, dice, se conviertio en su principal via de escape. Se sentia privada de libertad, ahogada por las tareas del hogar, su vida giraba en torno a sus hijos y su cuidado. Dice se descuido. Y, a esto se unio, que su marido se quedo en paro. Queria mucho a sus hijos, pero emocionalmente, le estaba pasando factura.
El trabajo, le hacia desconectar de panales sucios, llantos, y biberones. Al volver a casa, volvia a sentirse sin esa identidad que el trabajo le devolvia, la de ser mujer, simplemente.
Tras tres anos de no saber por donde tirar, un dia, dice: » estaba hecha polvo en casa, y mi madre me cogio y me dijo, yo me quedo con los ninos, tu vete y ponte guapa. Vuelve a ser la que eras». Y se fue.
Desde ese momento, ha mantenido su identidad de mujer. Sin descuidar su labor de madre, sigue teniendo un espacio para si misma, de vez en cuando, «miente» a su marido. Le dice que tiene mucho trabajo, y aprovecha esa pequena mentirijilla, para escaparse, irse de compras,o simplemente, dedicarselo a ella misma. La otra mujer, le decia, que esa mentirijilla, algun dia le iba a traer problemas. Las mentiras, tienen las patas muy cortas. Y no tiene sentido, ya que el cuidado de los hijos, es cosa de dos, y que tenga que recurrir a trucos de ninos para poder tener un tiempo para ella misma, no lo entendia.
» Mi marido es un celoso y no me dejaria ni un minuto. Me diria que mis hijos me estan esperando y que volviese a casa enseguida»…Al parecer, ademas, quiza por el excesivo cuidado que antes de tener los ninos, su mujer le procesaba, estaba acostumbrado a tener todo al momento, la comida, cena, la ropa limpia, la casa ordenada, y ahora, debia de colaborar, cosa que no hacia, y por este motivo, habia decidido dar paso a las mentirijillas. De esta forma, no discutia, y tenia su espacio.
Asi que, el trabajo le habia devuelto su identidad perdida tras la maternidad. Una mente ocupada en algo mas que biberones y panales, y le servia como via de escape, una vez a la semana.
Tras escuchar esto, mire a mi hijo, y pense: realmente un hijo te puede quitar tu identidad?…Seria un gran debate.
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