No lo volvemos a intentar más.

Después de tres o cuatro noches de dejarle llorar…, y, sí, se dormía finalmente exhausto…, se acabó. Lo hemos intentado.

Le dejamos llorar tres noches seguidas. Cogía mucho nerviosismo, intranquilidad, se dormía, pero no estoy segura si dejarle llorar con tanta pena, es bueno.

De todos modos, se puso malito. Ha estado 5 días, con fiebre y muy tristón. Así que, estos días, no íbamos a dejarle solito en su cuna llorando. Pospusimos el plan «dejarle llorar», pero ahora que ya está bien, parece que ha cogido otro hábito de sueño.

Le hemos cambiado la minicuna por la cuna (de viaje, pero cuna es), más grande. Y lo hemos trasladado al comedor. Ya no está en nuestra habitación. Se despertaba por cualquier ruido, y de todos modos, ya era el momento de «independizarlo».

Prosiguiendo con el relato. Ya no lo hemos dejado llorar más. Y, no creo lo hagamos.

Por otro lado, me di cuenta la otra noche, que lo tenía en brazos calmándole, me chocó que (hasta ahora no lo había hecho), giró su cabeza, y se quedó mirándome fijamente.

Incluso, sentado a nuestro lado, levanta la cabeza, y se queda mirándonos.

Creo que ya nos reconoce a su padre y a mí. Y, hace un mes o así, que responde a su nombre. Se gira al oírlo. Por eso, hay que repetirle las cosas siempre. Y hay que decirle y enseñarle los objetos por su nombre.

Le gusta sentarse en el suelo y golpear los objetos contra el. Ya quiere gatear, pero no se atreve. No sabe como hacerlo.

Por cierto, le presenté hace unos días a «osi». Un osito de peluche con un corazón en el centro que se enciende y toca una canción.

Cuando decidimos no dejarle llorar más, pensé que a todo niño le gusta sentirse acompañado. Los peluches o cualquier otro juguete que ellos decidan sean sus compañeros durante las noches, son una forma de sentirse seguros. Yo los he tendido, y no me avergüenza decir, que hasta bastante mayorcita.

Así que, decidí «presentárselo a mi hijo»…no parece hacerle mucho caso, pero al menos cuando suena la canción, se queda más o menos tranquilo…creo que poco a poco, le irá gustando. Cuando él, sea más consciente de lo que le gusta o no, elegirá su compañero de noche.