«Lo más sencillo es decir que la pareja necesita tiempo de calidad para estar juntos y reencontrarse, pero todos los que tenemos hijos pequeños sabemos lo utópico que esto puede sonar…» (Iliana París García 
Psicóloga Clínica)

Depende cómo sean las persona

A una pareja que conozco, sus hijos la están desuniendo.

No están casados, pero llevan juntos más de 15 años, y hace dos que tuvieron a sus hijos. Dos mellizos.

Al parecer, las tareas de educación y cuidado de sus hijos, no están que digamos, uniéndolos demasiado. Al contrario, su pareja no parece ayudar mucho en casa, ni con sus hijos.

Resulta ser el típico marido que, está trabajando fuera de casa, y los ve apenas un para de horas al día, las justas para jugar un rato con ellos y darles las buenas noches.

Ahora, cuando llegan las vacaciones, el verano, todo cambia. Los papás tienen más tiempo, algunos incluso (como es éste caso), están de vacaciones “forzadas” porque así lo ha decidido la empresa, y deben afrontar solos la educación de sus hijos, durante todo un mes. Sin la ayuda de mamá, que sí, está trabajando.

Es típico oír “a estos niños los estás malcriando”, «no comen nada»,»no se están quietos»…

-¿perdona?, son tus hijos como los míos, sin están malcriados, es cosa de ambos. Habría entonces que recapacitar, y replantearse su educación.

Les resulta cansado. Deben lidiar con “quiero ésto”, “no quiero aquello”,”no quiero comer”, etc.

Deben luchar por cada día hacer que sus hijos se levanten, desayunen, jueguen, y coman, todo ésto ello solos y sin que mamá diga o haga algo al respecto. Complicado para un papá digamos, “chapado a la antigüa”, que tras pasar toda una mañana con ellos, aunque la tarde sea acompañado de la madre de sus hijos, cuando llegan a casa, es su mujer, quién los baña, les de la cena y los acuesta. Cuando por fin todo está tranquilo, le toca recoger la casa, poner alguna lavadora y oir a su marido decir “¿qué hay de cena?…

– ¿Que qué hay de cena?…

Ahora, juntos estarán dos semanas de vacaciones. Deberán afrontar cada día, juntos, el cuidado de sus hijos. Y, o les separara o les une.

¿QUÉ PASA CUÁNDO UNO TRABAJA MÁS HORAS QUE EL OTRO?

Otra pareja que conozco con una niña de 3 años, resulta que siempre los oigo discutir por lo mismo: las tareas y el cuidado de la hija.

El marido que trabaja a jornada completa, tiene que recoger a su hija de dónde quiera que esté (abuela, tías…) y bañarla, darle la cena y acostarla…sí o sí, por ese orden. Ella trabaja media jornada, mañana o tarde, con lo cuál – y aún a sabiendas de dónde me meto- puede perfectamente ocuparse de las labores del hogar, y de su pequeña.

Pues, bien. Ella opina, que su marido no hace lo suficiente, que no ayuda. Y quiere dejarse el trabajo. Y él, dice que quién trae el dinero a casa, es él, mayoritariamente y que trabaja mucho más. …en fin, el debate está servido.

A pesar de todo, quieren tener otro bebé.

HIJOS MUEBLE…

Hay otras parejas, que viven la paternidad, cómo algo habitual. Es decir, vale, he tenido uno, dos …hijos, pero no pasa nada. Y, no pasa nada, porque tienen los denominados hijos «mueble». Apenas se les oye protestar de noche, ni llorar, porque duermen entre 6 y 8 horas seguidas. Comen estupendamente, lo sientan en la hamaca o en el suelo, y se entretienen jugando. Van sentados en el carro, y apenas quieren bajar…

Conozco a dos parejas con hijos así.

Ellos son pasivos. No juegan con sus hijos, no los motivan con juegos, no los llevan a teatros, ó a los parques muy asiduamente, en casa, juegan ellos sólos, …son padres que ambos trabajan en un caso, en el otro sólo la madre, pero aún así…ellos confiesan que, no les gusta jugar. Con ésto, tampoco digo, que no los quieran, los quieren y mucho. Pero, han buscado la forma, de no cambiar sus vidas, pasados los primeros años…siguen con sus gustos y aficciones, y no les importa si pasan el día entero en casa…

CONCLUSIÓN

Los hijos no son los «culpables» de unión o no de los padres. Son únicamente una parte de nuestra vida, que debemos tratar de sobrellevar lo mejor posible. No son una excusa a nuestro mal humor, ó agobios.

Un día, se marcharán, cómo hemos hecho nosotros, y entonces nos daremos cuenta de que aquella etapa pasajera, podríamos haberla afrontado de otra manera. La pareja, es lo que nos quedará. O, nos sentiremos sólos. Porque es ley de vida…