Sorprendentemente, un día se despertó sobre las 5,30 a.m. Se había dormido a las 22, esperaba despertarme y levantarme para darle la toma de las 2, pero realmente, me desperté a las 1,30 y seguía durmiendo. Eso sí, cuando a las 5,30 se despertó, lloraba con mucha ansia.

 

De hecho, ahora ha cambiado un poco. Y al despertarse, ya no se queda tranquilo, ahora arma unos escándalos increíbles. Si te despiertas antes que él, y le prepararas el bibe, no le da tiempo a ponerse nervioso, pero cómo se despierte antes que tú, y encima, te vea  como te levantas o te oiga, menuda escandalera arma.

 

Sigue cubriéndose la carita con la manta para dormir. Eso sí, sigue con sus “respingos” como yo digo. Le dan sobresaltos, pero sigue durmiendo.

 

* De vuelta a la minicuna: tras dos meses en el cestito, habiendo empezado las primeras semanas a ponerle en la minicuna, vimos que era más cómodo para nosotros y más acogedor para nuestro bebé, ponerlo en el cestito.

Nos dimos cuenta, que lo podíamos dejar en el comedor, cerca de nosotros, y así poder acunarlo si se despertaba, dormir cerca de él si era necesario, etc.

 

Así que, tras dos meses, de dormir en el sofá turnándonos entre mi chico y yo, y luego en nuestra habitación. Decidimos pasarlo a la minicuna nuevamente.

Eso sí, como con el cestito. Como mi habitación de matrimonio, es pequeña. Ni el cestito, ni la minicuna la podemos poner a mi lado. Así que, tuvimos que poner la cabecera en los pies, y el cestito en el suelo. Como mi cama es bajita, tan sólo me tenía que incorporar levemente, para poder ver a mi pequeño. Con la minicuna hemos hecho igual. La hemos puesto en el lugar del cestito. A los pies de la cama. Si se despierta, tan sólo me tengo que incorporar, sentarme en la cama, y ver qué le ocurre.

 

Es bastante cómodo para mí.