La semana del 22 al 2 de enero, mi marido estuvo de vacaciones. Así que decidimos que si no nos íbamos de viaje (en principio no íbamos a Andorra a pasar fin de año), pues el dinero ahorrado lo invertiríamos en ir cada día a un sitio. Así que, pasado el 22 cumpleaños de mi hijo mayor, el 24 nochebuena y 25 Navidad, pues empezamos a organizar la semana.
El lunes 26 fuimos al museo Arcade, ubicado en Ibi (Alicante). La entrada cuesta 12 euros adultos y 8 euros niños, el enlace Museo Arcade Vintage – El primer gran Museo del Videojuego en España . Es un lugar para frikis, ya os lo digo, y para aquellos que quieran volver a recordar aquellos días de recreativos con los amigos jugando al pin ball.
Es una sala enorme con tres pasillos de maquinas de distintas épocas, años 70 80 y 90. No las conté, pero en la web explican todo, y allí te lo pasas realmente bien. Son tres horas de juegos gratis al pagar tu entrada, y se te pasan volando. Y lo dice una que nunca ha pisado un recreativo de adolescente, ni ha tenido una consola.
Por la tarde, cine y palomitas. El Gato con botas. Mi opinión, es que le falta comicidad, pero está bien hecha, ha mejorado la tecnología con luchas al estilo manga, original. Pero un tanto aburrida. No obstante a mis hijos les encantó.
El 27, no hicimos gran cosa porque el mayor tenía clase de inglés, y bueno le gusta mucho ir, así que, aproveché para realizar las últimas compras navideñas.
El 28 comimos en familia, con mis padres y hermana, ya que mis padres se iban al día siguiente de viaje, celebrar fuera la Nochevieja. Lo pasamos realmente bien, mejor que unos días antes, en Nochebuena. Por la tarde, fuimos a patinar sobre hielo. Mi marido tenía expectativas altas, pero yo no. Conozco a mis hijos, y sabía que el pequeño iba a durar nada, y el mayor cómo mucho una hora.
Nunca habíamos ido juntos, el mayor creo que con el colegio una vez, pero solo media hora. Ésta vez, pagas la entrada y puedes estar el tiempo que quieras. El pequeño pagó 8 euros. Fue a euro el minuto, pues duró exactamente eso, en decir que se quería salir. El mayor duró hora y media, y se lo pasó muy bien con su padre. Al día siguiente eso si, con garganta y mocos, menos mal que le duró un par de días sólamente.
El 29 cumpleaños del pequeño. Ni que decir, que el mismo día que le invitaron, dije que sí. Qué diferencia de mamás!!!. ya lo sé, al final todo salió bien, y es lo que cuenta. Pero los disgustos previos no me los quita nadie.
El 30 comimos en casa y bajamos a pasear por el centro de la ciudad. Fuimos a ver una exposición de playmobil en el Corte Inglés, y quería ver Cortilandia, pero éste año, no lo han hecho. La exposición de playmobil nos gustó mucho era una de Egipto y la otra de una batalla inglesa.
Luego merendamos en la cafetería, churros, gofre y tortitas con chocolate. Y a las 19.15 al teatro a ver Circlásica de Emilio Aragón. Un espectáculo de circo, llevado al teatro. Fue bonito recordar las canciones de los payasos, y el homenaje a Miliki Fofito y Gabi, los payasos de la tele. Me faltó algo más de canciones al final del espectáculo. Contaba con un popurrí y que los mayores nos levantásemos a bailar y cantar esas letras que nos hicieron soñar con ser mayores. Pero, a mis hijos les gustó, lo pasamos bien, y eso es lo que finalmente cuenta. Las entradas 24 euros anfiteatro, bien de precio.
El 31, fuimos a pasear por el campo, luego vimos una película, jugamos a las consolas, y a las 00.00 las uvas. A la 1 de la madrugada, ya estábamos durmiendo. Un día más, una noche más.
El día de año nuevo, fuimos a visitar y comer a casa de unos primos y tíos de mi marido que los ve de año en año. Fue agradable, porque son una gente muy cercana y cariñosa siempre con nosotros.
Fue una semana entretenida. Dónde lo que más me gustó fue los ratos compartidos los cuatro juntos. Las risas, y los momentos en los que les veía divertirse sin preguntar «nos vamos ya a casa?, viene alguien más?».
Siempre digo que la familia somos nosotros cuatro. Y luego yo tengo a los míos y mi marido a los suyos. Pero en definitiva, cuándo no hay nadie más, cuándo estamos sólos en casa, los que quedamos somos un familia de cuatro integrantes






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