Cómo cada año, llega el momento de regalar a los profesores. El grupo de Whatsapp , de pronto cobra vida, cuándo alguien dice: «¿os parece qué hagamos un regalo a la profesora?¿os parece poner 3 euros?». Y, ó bien hay un silencio atronador, ó todas empiezan a decir lo bien qué les parece tanto hacer el regalo, cómo la cantidad de dinero qué se ha establecido.

Si hablas y dices algo en «contra», te mirarán mal el resto del curso. Y si no dices nada pero, no participas…tu hijo no aparecerá entre los nombres grabados en pulsera, collar, bolso…etc. que hayan acordado comprarle. Y, quedas igual de mal. Desde hace cinco años, no he dejado de participar en ningún momento en los regalos a las tutoras de mi hijo mayor. Ahora bien, si una profesora, está durante 3 años consecutivos con tu hijo, ¿no deberíamos regalarle un pequeño detalle en Navidad, porque las fechas son digamos, entrañables, y luego el regalo de fin de curso?. Pero fin de curso, no me refiero a cada año que acaba. Si no, ¡al final de los tres años!. Pues no. Resulta que, hay que regalarle cada final de curso, y cada Navidad, por supuesto. Y si tienes dos niños, ó tres niños…Imagina el gasto.

El caso es, que éste año, en la clase de mi hijo pequeño, ya una mamá, ha dicho de regalarle, y poner 5 euros. ¡5 euros!…en los cinco años, que lleva mi hijo mayor, no he puesto más de 3 euros. Lo fui a decir, lo escribí, y mi marido me dijo: «¡¡¡por dos euros!!!». Y cabreada, lo borré. No lo leyó nadie, estoy segura, porque no pasaron ni dos segundos. Me sentí frustrada por no poder expresarme. Y, al pensarlo fríamente,… «pues, tiene razón»- pensé- , no son los dos euros, es que luego todas las demás mamás, empezaron a decir «sí, yo participo», y ninguna dijo nada del dinero. Y muchas de ellas, sus hijos van a primaria, es decir, qué saben ya lo que es regalar y el dinero que suele ponerse. Con lo cual, ¿para qué dar tu opinión?, si esa mamá que ha propuesto regalo y dinero, se va a encargar de recogerlo, y seguramente de comprarlo, algo de lo que nadie quiere hacerse cargo. Para qué decir nada. Porque, ¿qué regalas?. Pues os voy a decir, sesiones de spa, pulseras grabadas, babys personalizados, revistas con fotos personalizadas, bolsos, tazas…y, en Navidad la famosa cesta cargada de turrones y embutidos… que vamos, ya la quisiera yo.

He leído por ahí, en foros, que en colegios privados, llegan a poner por familia hasta 15 euros. Me parece desorbitado.

Y, si te paras a pensar. Los niños en ningún momento, participan. Somos los padres los que en el tan mencionado grupo de Whatsapp decidimos que se tiene que hacer así. No damos oportunidad a que los niños se expresen. De hecho, podría ser así. Cada niño, debería según su actitud hacia sus profesores, regalarles algo personal, hecho por ellos.

Y ya que hablamos de profesores, ¿qué hay de los profesores de música, dibujo, inglés ó educación física?, en el caso de los niños que ya están en primaria. Ellos también educan. Enseñan, y tienen tanta paciencia cómo los tutores. Pero, no pensamos en ellos. Ya, sería demasiado, no?. En cambio, en infantil, el curso de mi hijo pequeño. Sí piensan en los cuidadores del comedor, y, en las profesoras de apoyo (inglés y psicomotricidad). ¿Por qué?. Menos mal que no los dejo al comedor.

El caso es, que el debate moral, ahí está. No es tanto tacañearía. O, no querer regalarle a la profesora, porque creas que, está haciendo su trabajo, cómo cualquier otra persona. Simplemente creo, que hemos llegado a un momento de nuestra vida, en la que hacemos las cosas por el «quedar bien», «ser la más popular de las mamis del colegio» etc. Antes, era cada familia, la que decidía si quería o no regalarle algo al profesor. Y bueno, al final, también se convertía en un pequeño enfrentamiento moral. Es verdad, que se trata de un trabajo dónde prima la paciencia, y las ganas de enseñar. Qué si el profesor o profesora inculca a tu hij@ ciertos valores, seguro que en un futuro, les servirán para su desarrollo personal junto a los valores paternales.

De hecho, el año pasado, la profesora de mi hijo mayor, me ayudó a tratar de resolver ciertos conflictos morales que le detectó. Y, por eso, fui yo, la que decidió dar el paso, y decir si le regalábamos un detalle ya que era el último año con nuestros hijos. Pero, si no le hubiésemos regalado, podéis estar seguros, que le agradecí mucho su labor personal hacia mi hijo. Cuándo me despedí de ella, me saltaron lágrimas de agradecimiento. Y creo que, eso lo valoró mucho más que el regalo. Porque, la valoración personal, y el agradecimiento, se valora.

Pensemos seriamente en los valores que estamos inculcando a nuestros hijos. El mío en cinco años, no se ha molestado en preguntarme si le regalábamos o no a su profesora. Y, el pequeño, pues, es su primer año. Creo que el esfuerzo y la labor de los profesores hoy en día, se valora. Pero, parece que si no hay regalo de por medio, no se tiene en cuenta.