El mes lo comenzamos caminando y de la mano. Vamos al colegio contentos, eso sí, me «chantagea» para que las escaleras lo baje en brazos, y también me pone caritas, para que le deje llevarse un muñeco, eso sí, pequeño tipo playmobil, hasta la puerta del colegio.
Vamos caminando y va jugando, a veces cuándo ya estamos cerca se suelta de la mano, y se pone a correr y saltar. Al llegar a la puerta del colegio, los que ya son mayores de 6 años, entran solos, y a los pequeños les acompañamos hasta la puerta de su clase. De tal manera, que le decimos adiós a mi hijo mayor (porque si no nos dice adiós, mi hijo pequeño no entra a clase), y ya entra el pequeño.
Normalmente, se queda mirándome y me dice adiós con la mano, con cara de «te vas y me dejas», pero sé que luego está bien durante toda la mañana. De hecho, hemos llegado al final de mes, y cuándo llegamos a la puerta de clase, si ve algún amiguito, lo espera, entra con él, y ni se acuerda de despedirse de mí. Hace un mes lloraba desconsolado que no me fuera..¡cómo cambia la vida!.
A la salida, cómo siempre, me ve y sonríe. Y, cuándo su profesora le nombra para salir, empuja su silla, coge su mochila, y viene corriendo a darme un abrazo.
Todavía tiene la herida, pero ya destapada y sin puntos. Fuimos a los 10 días, y bueno, fue un poco odisea. Suerte que era por la tarde, y mi marido llegó a tiempo de trabajar, para pasarse por la consulta, y escuchar los gritos. Sí, éramos nosotros. Menuda lió. Primero estaba quieto, pero cuándo ya vio, lo que iba a pasar, y le dieron el primer tirón (que no le dolió, pero claro, nota el hilillo…), pues todo eran pataletas y manos por todos lados. Parecía un pulpo. Una médico, su padre y yo…mientras la enfermera intentaba atinar para quitarle el último punto. Se le ha quedado una brecha y un pequeño chichón. Hay que ponerle unos parches, para que la herida cierre bien, y luego pues ponerle rosa mosqueta, que no le quede señal.
Cómo anécdota, es, que éste mes, ha estado fatal con mocos y tos, y no era plan de llevarle al colegio. Porque con la tos y corriendo sin parar cómo está siempre…Bueno, pues cuándo después de una semana para que reposara la tos, tuvo que volver, empieza a decirme «Estoy malito, entonces no voy al colegio. Dame la tablet»…

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