Que odio la Navidad es algo que no puedo ocultar. Es cada vez mas evidente que estos días se han han convertido en un mero espectáculo de compras. Parece que no hay otros días para regalar.
Esta claro que los que disfrutan, son los niños. Esa ilusión por descubrir el día de reyes, si les han traído todo lo que h pedido, es lo uníco que hace que ese día reviva un poco la Navidad en mi espíritu olvidado.
Me parecen tristes y llenas de hipocresía. Son esos anuncios cargados de momentos sentimentales y llenos de felicidad lo que hace que me empalaguen estas fiestas y me resulten tediosas.
Esta claro que hay familias que solo en estas fechas se reunen, y viven estos días con felicidad.
Pero, los que nos vemos a diario, son unos dias en los que solo comemos, nos acostamos tarde, y nos llenamos de regalos solo porque así es la tradición…tradición impuesta por grandes almacenes.
No obstante, mi ahora dormído espíritu, se tendrá que ir despertando, pues asi, es la vida. Primero fuimos nosotros los padres, ahora se lo debemos a nuestros hijos.
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