POESIA
Hay tres cosas que los niños pueden enseñar a los adultos:
a estar siempre contentos sin motivo aparente,
a estar siempre ocupado en algo, y
a exigir con todas su fuerzas algo.
Si alguna vez he de decirte algo,
te diré que te echo de menos.
Pensaré entonces, en el día
que te tuve por primera vez
en mis brazos y, sentiré nuevamente
aquel calor que me transmitiste
nada más acomodarte en mi seno.
Si he de echarte de menos,
entonces, miraré hacia delante,
y pensaré en todo lo bueno que
me espera si siempre te llevo a mi lado.
Si he de pensar, pensaré en lo
mucho que te quiero.
Tenerte, cuidarte, ver como creces
es lo más maravilloso que me ha sucedido
en la vida.
Pesar que algún día te tendría en mis brazos,
no se asemeja a lo que realmente siento cuando
te tengo.
Eres dulzura, eres amor en plenitud.
Tu sonrisa, dejando entrever esa pequeña
picardía de un bebé de 15 meses…
Sin embargo, siento que algo no hago bien.
Y ese algo es, sentir que cada día que pasa,
te pierdo un poquito más.
Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo…
Pero, durante una milésima, me recupero, y
entonces, juego contigo, te miro, te observo,
y vuelvo a sentir que te tengo.
No se han encontrado comentarios