Puede llegar a existir. Aunque resulta difícil de creer.
Cuando estaba embarazada, pensaba que las circunstancias laborales no me cambiarían. Así que, si me preguntaban con quién dejaría a mi bebé cuando me incorporara de la baja maternal, yo decía “con mi madre”…
Es lo típico, tu vuelves al trabajo, de mañana. Tu hijo tiene tan sólo 5 meses, y a no ser que no tengas más remedio que dejarlo en una guardería, lo dejas con tu madre o tu suegra. Y preferiblemente, eliges a tu madre.
El caso es, que cuando me llamaron del trabajo para decirme que me incorporaba pero de tarde, me dio un vuelco el corazón.
Por una parte, siempre que pensaba en que tenía que volver a trabajar, pensaba “cada día me tendré que levantar a las 6, darle un biberón y ponerlo en el cochecito, bajar las escaleras cargada (no tengo ascensor), bajar todas sus cosas, subirlo al coche, – él iría dormido, pero con tanto follón, menudo descanso- conducir hasta mi casa, dejárselo a mi madre a las 7, porque a las 7,30 empiezo a trabajar.”…¡puf!… pero es que luego, tendríamos que a las 15 horas, ir a recogerlo.
Pensaba, ¿las papillas?…quiero dárselas yo. Quiero ser yo quién vea cómo come o deja de comer. Cómo asimila la fruta ó los cereales. Y lo más importante, la verdura. Quiero ser yo quién le de los buenos días, a quién vea cuando se despierte. Quiero saber por qué llora o por qué ríe. Quiero verle gatear, no quiero que nadie me diga “mira, ya gatea”…me volví loca pensando todo ésto…
Pero es que, cuando me dijeron el turno de tarde, casi paro de llorar “el turno será de 14,15 a 2100 horas de lunes a viernes, y los sábados de 8 a 15 horas, invierno y verano”…éste turno no me era desconocido, llevo 7 años en la empresa, y empecé así, pero no tenía ningún compromiso, no tenía a mi hijo.
Pensé en una excedencia, pensé en irme,…pero estamos pasando una gran crisis, y gracias a mi pareja, vimos una luz al fondo del camino. Ví, ¡¡¡¡ LA JORNADA REDUCIDA!!!!!…¡Qué alivio!…no os lo podéis imaginar.
Ahora sólo quedaba saber cómo se lo tomaría mi empresa. Ésto es algo que ya os contaré…
La jornada reducida sería de 17,30 a 21 de lunes a viernes, y los sábados de 8 a 15h (librando un sábado al mes)….decisión de la empresa. Fue una gran recompensa a todo el estrés que estaba pasando, al pensar que no vería a mi hijo casi nada. Y pensar que, igual que si fuera de mañana, tendría que salir de mi casa a diario sobre las 12 para llevárselo a mi madre, volver, comer yo, e irme a trabajar.
NO le podría dar la comida, no tendría la rutina, como tiene ahora…
Gracias mil a la jornada reducida, porque por ella, puedo ver cada día despertarse a mi hijo, ver su sonrisa y su carita de felicidad. Gracias a ella, puedo darle su biberón y que pueda volverse a dormir en su cuna, a dejarle que se despierte cuando quiera, a darle un paseo, a volver tranquilos y darle su comida. A que pueda dormir sus siestas, tanto de la mañana, como la después de comer…
No quiero recomendaros que sí o sí, os acogais a la jornada reducida, pero que la tengáis en cuenta. Sobre todo, que intentéis no quedar mal con la empresa. Que mis palabras tampoco os confundan.
Cada cual es libre de hacer con sus horas lo que vea mejor. Pero, que yo no me arrepiento. Es cierto.
Que la he cogido por un período de 4 años…¡Sí!.
Que puede que me pierda, algún cambio en la empresa que me beneficie, puede. Pero, hoy por hoy, estoy feliz de poder ser yo quién eduque a mi hijo.
Gracias a la jornada reducida…pero, gracias a mi pareja que me ha apoyado en todo, que ha comprendido mis temores, y que juntos hemos decidido que es lo mejor para nuestro hijo.
GRACIAS a mi chico.
*****¿Qué habría ocurrido si hubiese tenido que incorporarme de mañana?…no lo sé…pero, seguro que me hubiese perdido muchas cosas de la vida cotidiana de mi hijo.
No se han encontrado comentarios