Sé que es muy fácil con un bebé o ya más creciditos con un niño de 1, 4 años en adelante…pero, detesto perder los nervios con mi bebé de 6 meses.
Hoy lo he hecho.
Está malito. Se despertó la madrugada del martes con fiebre a las 4:30h. Desde éste momento, ha estado con los ojillos rojos, inquieto, lloroso, quiere bracitos…vamos, se nota que está mal.
Esta noche, la ha pasado fatal. Ayer como digo estuvo todo el día con fiebre, y cada 8 horas le estuvimos dando apiretal. Le bajaba, y pasadas unas horas, de nuevo le subía. Le poníamos paños fríos para bajarle la temperatura, y más o menos pasó la tarde. En el último biberón, el de las 22h, le pusimos apiretal nuevamente, y se durmió sobre las 23h. Pero, a la 1h, se ha despertado llorando. A partir de aquí, ha sido una noche bastante movidita. Lo pasé a mi cama, pero se ha estado despertando, se quejaba, no le bajaba la fiebre. Incluso, le llegó a subir a 39ºC.
A las 6:30h, de nuevo apiretal en el biberón. De hecho, ayer comía genial, hoy fatal.
A las 8h, he ido al médico. No me daban cita hasta el martes que viene. Voy a la ventanilla de urgencias, y me dice que ya puedo ir a la consulta. Voy, y mi sorpresa es, que no hay absolutamente nadie. He estado casi una hora esperando para que me dieran cita, porque sin cita no te atienden. Y, cuando la consigo (con mi hijo hecho polvo), no hay nadie, nadie, nadie esperando.
En fin, me dice la pediatra que tiene roja la garganta y otitis.
Increíble. Lo estaba llevando desde hacía 3 días a natación de neonatos, y coge el pobrecillo otitis. ¡Pero sin ni siquiera lo capuzo!…el caso es, que me ha mandado antibiótico.
Y aquí viene mi cabreo.
Se lo tengo que dar cada 8 horas. He calculado. Se lo doy en la comida sobre las 13.30 o 14h, luego a las 22 con el bibe, y así sucesivamente. Bueno, pues he probado a darle la cucharilla con el antibiótico, y sabe bien, la verdad, pues la ha tirado. Mi hijo, cierra herméticamente la boca, saca la lengua y dice aquí no entra nada…y, no entra nada.
Lo he intentado mezclándolo con la comida. Hoy le he hecho, pollo con arroz, zanahoria, guisantes y judías verdes. A la 3ª cucharada, boca «sellada». Pero, es que antes de ésto, lo había intentado en un biberón sobre las 11h…¡y, nada!…desesperada, le he gritado ¡DANIELLLL!!!!!. Y, le he introducido la cuchara de comida, me ha movido la cabeza, y entonces, le he vuelto a chillar. Quizá no directamente a él, pero sí diciéndole, pues que debe comer, que ya no sé qué hacer, etc.
Entonces, lo más duro ha sido, que se ha puesto a llorar desconsoladamente.
Pensaría, «¡qué he hecho yo, ¿por qué mi madre me grita?»!…entonces, lo he sentado en su cuna, y he ido a la cocina. Tenía tantos nervios, que he tirado el cuenco de la comida al fregadero, ensuciándolo todo. He pegado diversos portazos con la puerta de la galería, y cerrando el microondas para calentarle el agua para el biberón.
Finalmente, le he dado biberón. Y, nuevamente, le he puesto la medicina en su interior. De 240 ml, se ha dejado 90ml…así que, cuatro intentos fallidos de medicina. No sé que efectos le podrá hacer…estoy frustada.
Entonces, dándole el biberón…me he puesto a llorar.
Le he visto sentado en su cuna, con el chupete en una mano, y llorando a moco tendido… sin entender nada de lo que estaba pasando…lo he pasado mal.
Me da miedo perder los nervios.Sé que no lo haré…pero, voy a llevar muy mal, darle una manotada en el culo, o reñirle. Siempre pensaré que va a dejar de quererme un poco menos…y a la vez, sé que no es así. Ellos no guardan rencor. Al menos, no ahora.
Entonces, tras el biberón. Lo he cogido en brazos y acurrucado sobre mi pecho. Lo he paseado, pensando en lo que había hecho mal (al menos a mi parecer), y se ha dormido. Entonces, nos hemos tumbado en mi cama, y allí he estado junto a él una hora, hasta que ha venido mi pareja.
Sigo estando mal.
Sé que se me pasará. Pero, Mi Hijo, para mí es lo mejor que me ha pasado en la vida (aunque suene tópico y típico), es bonito por demás. Siempre tiene una sonrisa para mí, siempre la tiene para quién le dice alguna cosa bonita. Despertarme y verle sonreír, es precioso. Vale la pena todos los esfuerzos que he pasado y pasaré por él. Pero, a veces pienso que se me hace grande ésto de ser madre.
No sé si seré buena madre.
Quiero tenerlo todo en orden, la casa, la ropa, la comida, limpiar, comprar…quiero tener bien atendido a mi pareja, quiero llevarme bien con la familia…pero, y yo…qué quiero yo.
…
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