Lo tengo que admitir, estoy orgullosa de mi bebé…

No os imagináis cómo cambian. De despertarse tres horas, a cuatro, a un par de veces en la noche tras el último bibe de las diez…a, sorprendentemente ( y, si tu bebé está perfectamente) ninguna vez.

He de admitir, que al principio, no creí fuera posible (como os dije al principio), leí el famoso libro de «Duérmete Niño» del Dr. Stivill, pero tras ponerlo en práctica un par de veces, decidí llevar mi propio método.

Para dormirse, mi pequeño, tenía que ser en brazos. Acunándolo, cantándole, etc. Se dormía, y luego al menos tres veces en la noche, se despertaba, le ponía el chupe, y seguía durmiendo. Si no se desvelaba, ésta era mi rutina.

Luego, cuando ya fue paulatinamente cogiendo el sueño, y sus fases aprendiendo, seguía acunándolo, pero ésta vez ya sólo se despertaba una vez ó dos. Bueeeno. Algo es algo.

Una noche, decidimos mi pareja y yo (tras sacar de la biblioteca tres libros de cómo dormir a tu bebé), emplear el método del acostarlo, esperar un minuto, luego dos, etc. Las dos noches primeras, os podéis imaginar. Una burrera de escándalo. Gimoteaba, no podía respirar, era incontrolable luego para poder calmarlo. Finalmente se dormía, a la mañana siguiente, su sonrisa me iluminaba.

Ellos, afortunadamente, no recuerdan nada.

No te guardan rencor alguno. Me lo comía a besos.

Tras éstos intentos. No hemos desistido, y lo íbamos dejando en la cuna. Lloraba, lo calmábamos, acariciábamos. Si se descontrolaba mucho, y se ponía nervioso, lo cogíamos. Entonces, se quedaba fritico en brazos, y lo acostábamos. Así, hemos seguido, hasta que, hace un par de noches, lo acostamos, y lloriquea quejándose un poco, pero le he «presentado» un peluche que le hace compañía todas las noches. Le canta una nana y mirándole, se queda dormido.

Ésto, ha ocurrido esta noche. Eso sí, no hay que forzarles. Mi peque, se duerme sobre las 23 horas ó 23.30h. No desespero, es lo que hay. Ya le cambiará el horario y la rutina. De momento, espero a que él mismo, de muestras de cansancio. Entonces lo acurruco en mi regazo, lo calmo, y lo acuesto. Si gimotea o se cabrea, lo voy calmando, pero ya, intento no cogerlo. Así, hemos conseguido que descanse en su cuna, fuera de nuestra habitación (cualquier ruido lo despertaba) y toda la noche.

De momento, es así como hemos conseguido que duerma solito.

No será igual todas las noches. Ha estado malito, y lo he dormido en brazos, e incluso en mi cama. Si se desvela, hay que acunarlo. Otras noches, se dormirá llorando dando patadas. Son niños. Es difícil hasta que hablen, saber qué les ocurre.

Por el momento, poneros en su lugar.

De pasar de brazos de mamá, a una cuna grande, espaciosa y sin los bracitos suaves y calentitos de mami o papi. ¡Pues, no!…ésto pensará vuestro enano.

Algo de lo que os he contado, seguro os ayuda. Por supuesto, no todo. Pero ya es algo.