El bebé ya está aquí…

Hace ya tres meses (mañana los hará) que tenemos al pequeñajo en casa.
La rutina, casi está ya establecida…el bebé va a “remolque” (como yo digo) del hermano mayor.
Eso sí, sus tres horas de tomas (de momento 120 ml), no se las perdona nadie.
Así que, si la rutina la empezamos por la noche, diré que la última toma es a las 20.30 aproximadamente, tras el baño. Luego ya, se suele despertar a las 00.30 ó incluso la 1.00 a.m. Y ya, cada 4 horas. De momento, (rezo porque siga así, e incluso mejore), sigue durmiendo. El mayor, se quedaba despierto, una hora o a veces más. Así que, aunque la demanda no aumenta de hora, lo bueno es, que sigue durmiendo.

luego ya sobre las 7.30 le doy el bibe, y así ya, aguanta hasta las 10.30, que volvemos de dejar a mi hijo en el cole, y hemos ido a pasear o comprar. Ahora, le entra sueño normalmente a esa hora, así que, se suele perder ésta toma, y ya despierta a las 11.30. Bien, porque así, ya me preparo para ir a las 12.30 al cole a por mi mayor, y darle la comida.
A las 14.30, mi marido suele llegar, otras no, así que le doy el bibe y de nuevo…al cole.
Ahora por la tarde sobre las 15.00 ó 15.30h, le entra sueño, y duerme (si no tenemos que salir) hasta las 17.00/17.30.
Suele estar despierto cada vez más tiempo, y su espabile va aumentando por semanas. Le encanta que le digan cositas, sobre todo en el cambiador. Y nada más despertarse, tiene una sonrisa para tí.

Es muy nervioso.
Le cuesta coger el sueño, y suelo ponerle una muselina en la carita, para que se sienta arropado. Pero, no para de moverse, de coger la muselina, de soltar el chupe y querer volver a cogerlo, hasta que el sueño le vence.
De momento, estoy durmiéndole en brazos, pero no paseándole, al menos eso intento. Lo que hago es, dejar que el sueño le “casi” venza, y ya recostarle y que se duerma más tranquilo.

Por la mañana, lo recuesto en la cuna de viaje (que vamos a utilizar como cuna en casa), y balanceándole levemente, también se duerme.

No obstante, los bracitos, siguen siendo su lugar de tranquilidad. Si se despierta, y lo acurrucas, se tranquiliza y se vuelve a dormir.

Le voy eso sí, cambiando de lugar. Unas veces el cambiador (dónde ya, sólo no se puede quedar, no para de moverse), otras la hamaca y sus muñecos, otra la cuna y su música. El caso es, que intento dejarle cada vez más tiempo, para no acostumbrarlo a los brazos. Algo que por otro lado, tampoco es “malo”.

En definitiva, los tres primeros meses ya están, ya se han pasado. Ahora, seguimos estableciendo rutinas. Pues dentro de poco, llegan los cambios de sueño, las papillas, etc.

Veremos cómo lo llevo…