“Tengo caca mamá”…

Ésta es la frase que mi hijo mayor dice cada vez que quiere hacer caca. Eso sí, en su orinal.

Desde que el pasado verano tuvo la invaginación, y tuvimos que recurrir al orinal para controlarle el esfinter, ya no ha vuelto a querer sentarse en el WC. El motivo exacto no lo sé. Algún miedo imagino, pero no llego a averiguarlo por mucho que me esfuerzo. Lo único que sé, es que hemos intentado todo. Buenas palabras, premios, algún castigo para ver si con reprimendas reaccionaba,…nada.

Mi marido, al ver que no había manera de convencerle, pero preocupado por su estreñimiento, y que éste derivase en otra invaginación (me da hasta miedo pronunciar la palabra en cuestión), y también movido por otros factores, como: que no consiente comer a bocados, que últimamente tenía mal comportamiento (contesta a todas horas, grita, siempre está enfadado…etc), y no se vestía solo, decidió recurrir a las caritas sonrientes o tristes. Realizó un cuadro y puso éstos cuatro asuntos que nos preocupaban. Así, durante casi un mes, estamos intentando que cambie y que al menos mejore en comportamiento, al mismo tiempo que intentamos lograr que vaya al baño a hacer caca.

Pues bien, tras un mes, hemos conseguido que tras mucha lucha, eso sí, se empiece a desvestir y vestir solito. Por las mañanas para el cole, es un suplicio, pero vamos consiguiendo algo. Que coma a bocados, esto es de risa, porque sabe perfectamente, pero no quiere, no consiente coger un bocadillo y comérselo. Eso sí, galletas o cualquier otro dulce sí.
Lo siguiente, estar contento…está costando bastante. Si no está enfadado por jugar a la wii, o ver los videos de Mario Bross en la Tablet, está enfadado conmigo por la comida que le pongo, o porque le estoy constantemente “disciplinando” para comer o vestirse. Tiene demasiado genio, y ahora, le ha dado por hacer burla, o como yo digo “pitorrearse” de mamá.
Intento controlarme (mi madre ya me hubiese pegado un zapatillazo), no pegarle, no seguirle la corriente, intentar contar hasta diez, y lo que la supernany decía “no te voy a hacer caso hasta que no me hables correctamente”…pero, a veces es imposible controrlar la situación…

Vuelvo al baño.

Pues resulta que éste punto no ha sido efectivo. Y cada vez, era más y más notorio que se aguantaba la caca, y decía que no tenía ganas. Le dije a mi marido, que debíamos cambiar la estrategia, porque estabamos produciendo en el, el efecto contrario al deseado.
Para Él, hacer caca, se había convertido en un “castigo”, en lugar de verlo como un posible premio a su hazaña: hacer caca en el WC. Así que, hablé con mi hijo.
Le dije que hacer caca era bueno, que el cuerpo, necesita eliminar comida que ya no sirve, para hacer hueco a la del día siguiente. Si no lo hace, no podría beber leche (que le encanta), o chocolate, o cualquier comida que le apetezca. Me decía, vale, pero en el orinal. Y le dije, que OK, que haríamos en el orinal, pero que tenía que ser iniciativa suya. Que mamá o papá, o podían estar continuamente diciéndole haz caca. Y le establecí un reto, le dije que poco a poco, debía intentar hacer en el WC. ya fuese leyendo un libro, y hablando. Éste reto, todavía está en fase, porque me parece que logrado el anterior punto, éste “nos torea” mi señor Hijo.

En fin, que a veces, no sabemos por dónde “tirar”. Y éste sí que es un reto para los padres. Saber cuando se está haciendo lo correcto. Y, casi nunca, CASI, …se sabe.