Horribles dolores, experiencia final maravillosa

Es verdad lo que dicen:”nunca digas nunca”. Es lo que me ha pasado a mi. Desde que me quedé embarazada, dije que no volvería a pasar por el “calvario” de mi primer hijo. Es decir, la inducción al parto. Pero, he vuelto a caer.

El domingo 21, noté como un líquido caía mientras estaba fregando los platos. No era pis, porque no era un escape. Vino mi marido y se lo dije, esa noche estuve controlando el salvaslip que me ponía cada vez que lo notaba húmedo. Y siempre lo empapaba, al final, con pequeñas gotas de sangre, sin importancia. Noté ciertas molestias como de regla, pero nada más. No rompí aguas.

Al día siguiente, mi marido dijo que noa íbamos a urgencias, y todavía yo, quería ir a llevar al colegio a mi hijo, y seguir vida normal.

Llegué al hospital, y efectivamente la en la bolsa se había hecho una fisura. Ingreso inmediato, y antibiótico. Fui directa a la sala de dilatación. Me dijeron que me pondrían un parche que desprendía hormonas para dilatar, ea decir, para provocarme las temidas contracciones.

A la 12.00 me estaban poniendo la via. Ya me estaba preparando para lo peor.
Le dije a mi marido, vete ahora, y ven no mas tarde de las 16h, que ya empieza la “fiesta”. Así fue, a la 13 me trajeron la comida que devoré, luego pensé, ya veremos si no la vomito luego. Fue lo ultimo que tomé. A partir de ahí, a las 14h me pusieron el parche, y a las 14.45 enpezaron las primeras contracciones.

Me las empecé a controlar, pero no hizo falta, eran cada minuto, y cada vez mas y mas fuertes…no me daban respiro. Me cambiaban de lado, y controlaban las pulsaciones de mi bebé. La matrona me dijo que era increíble lo seguidas que me estan dando, iba todo muy rápido.

A las dos horas, me quitaron el parche, y ya había dilatado 4cm, y a la hora 6cm. Estaba hecha polvo de la duerza de las contracciones, me agarraba a lo que podía, pero no tenía respiro, y me estaban ” matando”…

A las 18.30, vino la epidural…